|
Oh Señor, en el ruido y en la confusión de esta ciudad y de nuestra vida, hemos escuchado desde lejos el grito de tu cruz, nos hemos sentido similares a muchos hombres y mujeres a lo largo de tu pasión.
Señor, Quisiéramos concluir tu oración, no viviendo más para nosotros mismos.
Señor, en este momento, en este día, ante tu cruz, perdona nuestro pecado.
Señor, no queremos multiplicar las palabras vanas para acallar una pregunta, para sepultar el dolor de un grito, para cerrar una oración interrumpida que espera ser retomada.
Señor, enséñanos a no vivir para nosotros mismos, enséñanos, Señor, a rezarte a ti.
|

Scuola di Mosca (XIV sec.) Icona della Crocifissione
|