Riccardi Andrea: en la web

Riccardi Andrea: en las redes sociales

change language
usted está en: home - oración - la oraci...ada día cómo contactarnosnewsletterlink

Sostiene la Comunidad

  

La oración cada día


 
versión para imprimir

Icono del Santo Rostro
Iglesia de San Egidio - Roma

Recuerdo de San Adalberto, obispo de Praga. Sufrió el martirio en Prusia oriental, donde había ido para anunciar el Evangelio (+997). Residió largo tiempo en Roma, donde se venera su recuerdo en la basílica de San Bartolomé de la Isla Tiberina.


Lectura de la Palabra de Dios

Aleluya, aleluya, aleluya.

Este es el Evangelio de los pobres,
la liberación de los prisioneros,
la vista de los ciegos,
la libertad de los oprimidos.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Juan 6,52-59

Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo:
si no coméis la carne del Hijo del hombre,
y no bebéis su sangre,
no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre,
tiene vida eterna,
y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre,
permanece en mí,
y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado
y yo vivo por el Padre,
también el que me coma
vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo;
no como el que comieron vuestros padres,
y murieron;
el que coma este pan vivirá para siempre.»
Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaúm.

 

Aleluya, aleluya, aleluya.

El Hijo del hombre,
ha venido a servir,
quien quiera ser grande
se haga siervo de todos.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Esta página evangélica nos hace entrar en la segunda parte de la predicación de Jesús en la sinagoga de Cafarnaún sobre el pan de la vida. Los que le escuchaban, cuando el tema comenzaba a aclararse y a mostrar de forma evidente su implicación en el misterio mismo de Jesús, lo interrumpen y empiezan a murmurar contra él. No podían aceptar que aquel joven de Nazaret viniese del cielo, que pudiese haber sido mandado por Dios: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?". Hablan así porque no tienen intención de rebajarse a pedir a un hombre, al que consideran igual a ellos, ayuda para sus vidas, no quieren humillarse confesando su hambre, tendiendo la mano como hacen los pobres y los mendigos necesitados de ayuda. No quieren depender de él, se sienten saciados de sí mismos. Y quien se ha saciado no pide, quien está lleno de sí no se doblega. En realidad, aunque saciados y rodeados de bienes, de comida y de palabras, todos tenemos hambre, hambre de felicidad y de amor. ¡Miremos cómo los pobres piden con insistencia, e imitémosles! Hoy son ellos nuestros maestros, de hecho manifiestan claramente lo que secretamente somos también nosotros, es decir, mendigos de amor y de atención. Tienen hambre los pobres, y no sólo de pan sino también de amor. También nosotros. Jesús continúa diciéndonos también a nosotros: "Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros". Para tener vida no basta querer, no basta entender, es necesario comer. Es necesario hacerse mendigo de un pan que el mundo no sabe producir, y por tanto no sabe dar. A nosotros se nos dona gratuitamente la mesa de la Eucaristía, todos podemos tomar parte en ella, y de esa manera anticipamos el cielo sobre la tierra. En torno al altar encontramos aquello que apaga el hambre y la sed hoy y para siempre. Y a partir de este alimento comprendemos qué es la vida eterna, la que vale la pena ser vivida: "El que me coma vivirá por mí". La Eucaristía nos moldea para que no vivamos sólo para nosotros mismos sino para el Señor y para los hermanos. La felicidad y la eternidad de la vida dependen del amor evangélico que recibimos en la Eucaristía.


23/04/2010
Memoria de Jesús crucificado


Agenda de la semana
FEB
19
Domingo 19 de febrero
Liturgia del domingo
FEB
20
Lunes 20 de febrero
Oración por la Paz
FEB
21
Martes 21 de febrero
Memoria de la Madre del Señor
FEB
22
Miércoles 22 de febrero
Memoria de los apóstoles
FEB
23
Jueves 23 de febrero
Memoria de la Iglesia
FEB
24
Viernes 24 de febrero
Memoria de Jesús crucificado
FEB
25
Sábado 25 de febrero
Vigilia del domingo
FEB
26
Domingo 26 de febrero
Liturgia del domingo