Riccardi Andrea: en la web

Riccardi Andrea: en las redes sociales

change language
usted está en: home - oración - la oraci...ada día cómo contactarnosnewsletterlink

Sostiene la Comunidad

  

La oración cada día


 
versión para imprimir

Icono del Santo Rostro
Iglesia de San Egidio - Roma


Lectura de la Palabra de Dios

Aleluya, aleluya, aleluya.

El Espíritu del Señor está sobre ti,
el que nacerá de ti será santo.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Hechos de los Apóstoles 2,37-47

Al oír esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los demás apóstoles: «¿Qué hemos de hacer, hermanos?» Pedro les contestó: «Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo; pues la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor Dios nuestro.» Con otras muchas palabras les conjuraba y les exhortaba: «Salvaos de esta generación perversa.» Los que acogieron su Palabra fueron bautizados. Aquel día se les unieron unas 3.000 almas. Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones. El temor se apoderaba de todos, pues los apóstoles realizaban muchos prodigios y señales. Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común; vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno. Acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón. Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo. El Señor agregaba cada día a la comunidad a los que se habían de salvar.

 

Aleluya, aleluya, aleluya.

He aquí Señor, a tus siervos:
hágase en nosotros según tu Palabra.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Las palabras del apóstol Pedro, penetrantes como la lengua de fuego que se había encendido sobre su cabeza, tocaron el corazón de los que escuchaban. Podemos comparar esta primera predicación de Pedro a la primera predicación de Jesús en Nazaret. Pedro, siguiendo el ejemplo de Jesús, predica con autoridad, no quiere asombrar sino cambiar el corazón de quien escucha. Y así sucede: los que le oyeron estaban "con el corazón compungido". Ese es el objetivo de la predicación: llegar hasta el corazón y atravesarlo, conmoverlo, interrogarlo, corregirlo, inquietarlo. El apóstol Pablo, más adelante, dirá que la Palabra de Dios es como una espada de doble hoja que penetra hasta lo más profundo del corazón. Los que escuchaban plantearon a Pedro inmediatamente la pregunta fundamental: "¿Qué hemos de hacer, hermanos?". Esa es la pregunta que todos deberíamos hacer al Evangelio cada vez que lo escuchamos. De hecho, la Palabra de Dios llega a nosotros para que cambiemos, para seamos cada vez más similares al Señor Jesús. El apóstol les dice: "Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar". No propone un simple cambio moral, ni ser más buenos. No lo niega, pero pide algo mucho más elevado: un cambio profundo de uno mismo que lleve a la transformación de toda la sociedad. Para el apóstol el Evangelio es la levadura de una nueva sociedad, es la energía que lleva a concebir y a vivir de una manera nueva las relaciones entre los hombres. No tiene la pretensión de dictar un programa social ni la construcción de una sociedad cristiana. La pretensión del Evangelio es mucho más simple por un lado y mucho más profunda por el otro: la conversión del corazón de los hombres. Sí, el Evangelio trabaja en el interior del hombre, en su ser más profundo. Y empezando por cambiar el corazón puede empezar a cambiar también el mundo. Si no cambiamos nuestro corazón, invocamos en vano el cambio de la sociedad. ¡Cuántos equívocos han surgido de la convicción de poder cambiar el mundo reformando las estructuras! Sin cambiar nuestro corazón son vanos los esfuerzos por hacer el mundo más justo. Por eso Pedro pide a quienes lo escuchan: "Poneos a salvo de esta generación perversa". No se trata de abandonar el mundo, de dejar nuestras ciudades, aunque es cierto que hay experiencias cristianas de ese tipo. El apóstol invita a abandonar la cultura materialista que envenena la vida de los hombres y hace que sea injusta y violenta. Y pide que dejemos fermentar nuestro corazón por el Evangelio: es una semilla de amor de la que surge una nueva "societas", una nueva comunidad de hombres y de mujeres que participan en la victoria del amor sobre el odio, de la vida sobre la muerte. La lucha entre el bien y el mal se libra en el corazón de cada hombre: de ahí, de la victoria sobre el corazón de cada uno, empieza una sociedad nueva. Es lo que sucede aquel día de Pentecostés al finalizar la primera predicación de Pedro. Los rasgos de esta nueva comunidad están bien delineados: escucha de las enseñanzas de los apóstoles, unión fraterna, fracción del pan y la oración, y repartición de los bienes. Es la descripción sintética, pero normativa, de toda comunidad cristiana de ayer y de hoy. Toda reforma de la Iglesia no puede no empezar por esta página de los Hechos: en ella se ve que la comunidad surge de la predicación apostólica.


01/06/2010
Memoria de la Madre del Señor


Agenda de la semana
DIC
4
Domingo 4 de diciembre
Liturgia del domingo
DIC
5
Lunes 5 de diciembre
Oración por los enfermos
DIC
6
Martes 6 de diciembre
Memoria de la Madre del Señor
DIC
7
Miércoles 7 de diciembre
Memoria de los santos y de los profetas
DIC
8
Jueves 8 de diciembre
Fiesta de la Inmaculada
DIC
9
Viernes 9 de diciembre
Memoria de Jesús crucificado
DIC
10
Sábado 10 de diciembre
Vigilia del domingo
DIC
11
Domingo 11 de diciembre
Liturgia del domingo

Per Natale, regala il Natale! Aiutaci a preparare un vero pranzo in famiglia per i nostri amici più poveri