Riccardi Andrea: en la web

Riccardi Andrea: en las redes sociales

change language
usted está en: home - oración - la oraci...ada día cómo contactarnosnewsletterlink

Sostiene la Comunidad

  

La oración cada día


 
versión para imprimir

Icono del Santo Rostro
Iglesia de San Egidio - Roma

Recuerdo del profeta Isaías. Recuerdo de Atenágoras (1886-1972), patriarca de Constantinopla, padre del diálogo ecuménico.


Lectura de la Palabra de Dios

Aleluya, aleluya, aleluya.

Yo soy el buen pastor,
mis ovejas escuchan mi voz
y devendrán
un solo rebaño y un solo redil.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Mateo 10,7-16

Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis. No os procuréis oro, ni plata, ni calderilla en vuestras fajas; ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su sustento. «En la ciudad o pueblo en que entréis, informaos de quién hay en él digno, y quedaos allí hasta que salgáis. Al entrar en la casa, saludadla. Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros. Y si no se os recibe ni se escuchan vuestras palabras, salid de la casa o de la ciudad aquella sacudiendo el polvo de vuestros pies. Yo os aseguro: el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad. «Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas.

 

Aleluya, aleluya, aleluya.

Les doy un mandamiento nuevo:
que se amen los unos a los otros.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Jesús, tras haber elegido a los doce y haberles confiado la misión de anunciar la llegada del Reino de Dios continúa aclarando el contenido del anuncio que deben hacer a aquellos a los que encuentren. El Evangelio que deben proclamar, aunque se declina de maneras distintas según los hombres y los pueblos, tiene un núcleo central. Jesús les dice: "Proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsado demonios"; y añade que hagan "llegar la paz" a las casas de los hombres. Es un contenido esencial e inderogable para aquellos discípulos y para la Iglesia de todos los tiempos y para todas las comunidades cristianas. Esa debe ser la primera y verdadera preocupación de los discípulos. Jesús les advierte de que no se dejen superar por otras preocupaciones. Y las enumera: "oro, plata, cobre, alforja, dos túnicas, sandalias, bastón". Aun así, parecen útiles cuanto no necesarias para la misión. En realidad, de manera insidiosa a menudo alejan a los discípulos de la primacía absoluta del Evangelio. Hay que meditar con frecuencia esta página evangélica para comprender el verdadero tesoro que se confía en nuestras manos y para entender que solo en Jesús está nuestra fuerza, y no en nuestras formas de organización, en nuestras programaciones ni estrategias. Jesús, pues, indica la paz como el don que los discípulos deben llevar a las ciudades, a las aldeas y a las casas de los hombres. Lucas, en el pasaje paralelo, habla del "saludo de la paz" (10, 5). Es un saludo que hoy el mundo necesita especialmente. Han pasado los primeros diez años del nuevo siglo y el mundo todavía está marcado por violencias y por conflictos que envenenan la vida de muchos. Y a menudo son precisamente nuestras casas, nuestras familias, las que buscan aquella paz que no encuentran y que sigue siendo el único terreno para una vida más serena y feliz. Con demasiada frecuencia tensiones e incomprensiones hacen de nuestras casas lugares de división y fracturas. La comunidad cristiana está llamada a ser creadora y portadora de paz en los conflictos que hieren a pueblos enteros así como en las casas de nuestras ciudades. Los discípulos de Jesús son enviados a este mundo como corderos, es decir, como hombres y mujeres débiles pero pacíficos y pacificadores. Eso no se logra sin contrastes y oposición. El Evangelio nos advierte: "si no se os recibe... ". La falta de acogida y el rechazo no atenúan la fuerza y la conciencia de que la única misión de la Iglesia es anunciar el Evangelio y llevar, preparándola, la paz a todos.


07/07/2011
Memoria de la Iglesia


Agenda de la semana
NOV
27
Domingo 27 de noviembre
Liturgia del domingo
NOV
28
Lunes 28 de noviembre
Memoria de los pobres
NOV
29
Martes 29 de noviembre
Memoria de la Madre del Señor
NOV
30
Miércoles 30 de noviembre
Memoria de los apóstoles
DIC
1
Jueves 1 de diciembre
Memoria de la Iglesia
DIC
2
Viernes 2 de diciembre
Memoria de Jesús crucificado
DIC
3
Sábado 3 de diciembre
Vigilia del domingo
DIC
4
Domingo 4 de diciembre
Liturgia del domingo