Riccardi Andrea: en la web

Riccardi Andrea: en las redes sociales

change language
usted está en: home - oración - la oraci...ada día cómo contactarnosnewsletterlink

Sostiene la Comunidad

  

La oración cada día


 
versión para imprimir

Icono del Santo Rostro
Iglesia de San Egidio - Roma

Recuerdo de Nunzia, discapacitada mental que murió en Nápoles, y de todos los discapacitados mentales que se han dormido en el Señor.


Lectura de la Palabra de Dios

Aleluya, aleluya, aleluya.

Este es el Evangelio de los pobres,
la liberación de los prisioneros,
la vista de los ciegos,
la libertad de los oprimidos.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Segunda Pedro 1,16-21

Os hemos dado a conocer el poder y la Venida de nuestro Señor Jesucristo, no siguiendo fábulas ingeniosas, sino después de haber visto con nuestros propios ojos su majestad. Porque recibió de Dios Padre honor y gloria, cuando la sublime Gloria le dirigió esta voz: «Este es mi Hijo muy amado en quien me complazco.» Nosotros mismos escuchamos esta voz, venida del cielo, estando con él en el monte santo. Y así se nos hace más firme la palabra de los profetas, a la cual hacéis bien en prestar atención, como a lámpara que luce en lugar oscuro, hasta que despunte el día y se levante en vuestros corazones el lucero de la mañana. Pero, ante todo, tened presente que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios.

 

Aleluya, aleluya, aleluya.

El Hijo del hombre,
ha venido a servir,
quien quiera ser grande
se haga siervo de todos.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Pedro asegura a los cristianos que Cristo vendrá con potencia y derrotará definitivamente el mal. El Evangelio no es una doctrina vana, no es un engaño. El apóstol escribe que él mismo ha visto con sus ojos la fuerza del Evangelio que vence el mal; se refiere sin duda a los milagros y a las numerosas curaciones realizadas por Jesús en las que se manifestaba el advenimiento del nuevo reino del amor de Dios. Entre las muchísimas que vivió con Jesús, el apóstol propone un recuerdo especial que marcó profundamente su vida: la transfiguración del monte Tabor. En aquel acontecimiento apareció de manera extraordinaria la gloria y el honor que Jesús recibió del Padre con la confirmación que llegó de la voz proveniente del cielo: "Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle". El misterio que estaba escondido desde hacía siglos finalmente se revela plenamente para Pedro, Santiago y Juan. Ellos comprendieron que debían guardar en su corazón aquel misterio y transmitirlo a las generaciones venideras. Efectivamente, desde los apóstoles hasta nuestros días, la Iglesia no hace más que transmitir de generación en generación este misterio de salvación que es el amor de Dios, amor que se hace visible en Jesús de Nazaret. Y Pedro, recordando que "ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia", subraya que toda la Biblia, y por tanto también el Primer Testamento, debe leerse e interpretarse siempre dentro de la vida de la Iglesia. No es un libro privado que cada cual lee e interpreta por su cuenta. La Biblia es un libro vivo dentro de la comunidad cristiana. Por eso siempre necesitamos a la Iglesia, una comunidad que ayude a comprenderlo profundamente, no solo en su literalidad, sino en su espíritu. El apóstol puede compararla a la "lámpara que luce en lugar oscuro, hasta que despunte el día y se levante en vuestros corazones el lucero de la mañana". Lo canta bien el salmo 119: "Tu palabra es antorcha para mis pasos, luz para mi sendero" (v. 105). En cada momento de la vida, tanto si es alegre como si es difícil, la Palabra de Dios proclamada en la comunidad cristiana nos ilumina y nos orienta hacia el Señor, para que no quedemos en la oscuridad de la incertidumbre del amor por nosotros mismos.


30/07/2012
Memoria de los pobres


Agenda de la semana
ENE
22
Domingo 22 de enero
Liturgia del domingo
ENE
23
Lunes 23 de enero
Memoria de los pobres
ENE
24
Martes 24 de enero
Memoria de la Madre del Señor
ENE
25
Miércoles 25 de enero
Memoria de los apóstoles
ENE
26
Jueves 26 de enero
Memoria de la Iglesia
ENE
27
Viernes 27 de enero
Memoria de Jesús crucificado
ENE
28
Sábado 28 de enero
Vigilia del domingo
ENE
29
Domingo 29 de enero
Liturgia del domingo