Riccardi Andrea: en la web

Riccardi Andrea: en las redes sociales

change language
usted está en: home - oración - la oraci...ada día cómo contactarnosnewsletterlink

Sostiene la Comunidad

  

La oración cada día


 
versión para imprimir

Icono del Santo Rostro
Iglesia de San Egidio - Roma


Lectura de la Palabra de Dios

Aleluya, aleluya, aleluya.

Quien vive y cree en mí
no morirá jamas.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Primero de los Macabeos 3,1-9

Se levantó en su lugar su hijo Judas, llamado Macabeo. Todos sus hermanos y los que habían seguido a su padre le ofrecieron apoyo y sostuvieron con entusiasmo la guerra de Israel. El dilató la gloria de su pueblo;
como gigante revistió la coraza
y se ciñó sus armas de guerra.
Empeñó batallas,
protegiendo al ejército con su espada, semejante al león en sus hazañas,
como cachorro que ruge sobre su presa. Persiguió a los impíos hasta sus rincones,
dio a las llamas a los perturbadores de su pueblo. Por el miedo que les infundía, se apocaron los impíos,
se sobresaltaron todos los que obraban la iniquidad;
la liberación en su mano alcanzó feliz éxito. Amargó a muchos reyes,
regocijó a Jacob con sus hazañas;
su recuerdo será eternamente bendecido. Recorrió las ciudades de Judá,
exterminó de ellas a los impíos
y apartó de Israel la Cólera. Su nombre llegó a los confines de la tierra
y reunió a los que estaban perdidos.

 

Aleluya, aleluya, aleluya.

Si tú crees, verás la gloria de Dios,
dice el Señor.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Judas, inmediatamente después de la muerte de su padre Matatías, toma el control del ejército y con la ayuda de sus hermanos se apresura a reanudar la lucha en un ámbito más vasto y con objetivos más exactos: se trata de luchar contra el helenismo y la dominación extranjera. El autor subraya que Judas y sus seguidores emprenden dicha tarea «con entusiasmo». Era la consecuencia lógica de quien sabía que estaba luchando por una causa elevada, como la reconquista de la tierra para que todo el pueblo pudiera vivir con libertad y plenamente la alianza estipulada con Dios. Eran totalmente conscientes de que eran hijos del único Dios, el Señor del cielo y de la Tierra. Y se diferenciaban de los demás pueblos sin posibilidad alguna de confusión. Obviamente para ellos era evidente el imborrable carácter paradójico de su identidad que había que vivir y defender. La alianza con Dios era la razón de su vida. Y también su fuerza. Aquel pueblo, único en el conjunto de los pueblos cercanos, tenía su fuerza solo en el nombre de Dios. El autor sagrado, con el himno que le hace a Judas, quiere describir la fuerza de todo el pueblo de los creyentes. Judas es presentado como un gigante que se mueve con seguridad en su armadura de guerra; se parece a un león «en sus hazañas» y a un «cachorro que ruge sobre su presa». El texto recuerda la descripción de Judas, hijo de Jacob, que encontramos en el Génesis: «Cachorro de león, Judá: de la caza, hijo mío, vuelves; se agacha, se echa cual león o cual leona, ¿quién le va a desafiar?» (Gn 49,9). Y luego, con pocas y eficaces pinceladas, resume su acción: dio caza a los traidores de la fe de Israel, derrotó a aquellos que molestaban al pueblo y «dio a las llamas a los perturbadores de su pueblo». Y no solo eso. El autor añade que «amargó a muchos reyes»; no solo a los tres que se sucedieron en el trono seléucida durante los seis años en los que reinó Judas, sino también a los pequeños jefes de las tribus de Idumea y de Transjordania. Pero si amargó a los enemigos, alegró a las doce tribus indicadas ahora con el nombre de su fundador Jacob. Y logró reunir a todos los que estaban dispersos. Los israelitas, que antes y al inicio de los enfrentamientos macabeos se sentían como disgregados y obligados a refugiarse en las cuevas del desierto sin guía alguno, ahora finalmente podían reunirse y vivir en paz, guiados y protegidos por Judas.


12/10/2013
Vigilia del domingo


Agenda de la semana
ENE
15
Domingo 15 de enero
Liturgia del domingo
ENE
16
Lunes 16 de enero
Oración por la Paz
ENE
17
Martes 17 de enero
Memoria de la Madre del Señor
ENE
18
Miércoles 18 de enero
Memoria de los santos y de los profetas
ENE
19
Jueves 19 de enero
Memoria de la Iglesia
ENE
20
Viernes 20 de enero
Memoria de Jesús crucificado
ENE
21
Sábado 21 de enero
Vigilia del domingo
ENE
22
Domingo 22 de enero
Liturgia del domingo