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La oración cada día


 
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Iglesia de San Egidio - Roma


Lectura de la Palabra de Dios

Aleluya, aleluya, aleluya.

Este es el Evangelio de los pobres,
la liberación de los prisioneros,
la vista de los ciegos,
la libertad de los oprimidos.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Primero de los Macabeos 5,55-68

Cuando Judas y Jonatán estaban en el país de Galaad, y su hermano Simón en Galilea, frente a Tolemaida, José, hijo de Zacarías, y Azarías, jefes del ejército, al oír las proezas y combates que aquéllos habían realizado, se dijeron: «Hagamos nosotros también célebre nuestro nombre saliendo a combatir a los gentiles de los alrededores.» Y dieron orden a la tropa que estaba bajo su mando de ir sobre Yamnia. Gorgias salió de la ciudad con su gente para irles al encuentro y entrar en batalla. Y José y Azarías fueron derrotados y perseguidos hasta la frontera de Judea. Sucumbieron aquel día alrededor de 2.000 hombres del pueblo de Israel. Sobrevino este grave revés al pueblo por no haber obedecido a Judas y sus hermanos, creyéndose capaces de grandes hazañas. Pero no eran ellos de aquella casta de hombres a quienes estaba confiada la salvación de Israel. El valiente Judas y sus hermanos alcanzaron gran honor ante todo Israel y todas las naciones a donde su nombre llegaba. Las muchedumbres se agolpaban a su alrededor para aclamarles. Salió Judas con sus hermanos a campaña contra los hijos de Esaú, al país del mediodía. Tomó Hebrón y sus aldeas, arrasó sus murallas y prendió fuego a las torres de su contorno. Partió luego en dirección al país de los filisteos y atravesó Marisá. Al querer señalarse tomando parte imprudentemente en el combate, cayeron aquel día algunos sacerdotes. Dobló luego Judas sobre Azoto, territorio de los filisteos, y destruyó sus altares, dio fuego a las imágenes de sus dioses y saqueó sus ciudades. Después, regresó al país de Judá.

 

Aleluya, aleluya, aleluya.

El Hijo del hombre,
ha venido a servir,
quien quiera ser grande
se haga siervo de todos.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Judas, antes de ir junto a sus hermanos en distintas expediciones, había encargado a dos lugartenientes, José y Azarías, que mantuvieran el orden en Judea, que la defendieran de eventuales ataques, pero que no entraran «en batalla con los paganos» (vv. 18-19). Pero aquellos, ansiosos de protagonismo, desobedecieron la orden recibida: «Hagamos nosotros –se dijeron entre ellos– también célebre nuestro nombre saliendo a combatir a los paganos de los alrededores» (v. 57). Y atacaron a las tropas sirias de Filistea. Las ansias de protagonismo, junto a la desobediencia, les costó a ellos y a los judíos una amarga derrota, como se indica en el texto: fueron derrotados «por no haber obedecido a Judas y sus hermanos, creyéndose capaces de grandes hazañas» (v. 61). Era una lección sin duda amarga pero también clara: la salvación no depende de las cualidades que uno tenga sino del Señor y de la obediencia a quien el Señor confía la tarea de guiar a su pueblo. En este caso era clara la posición de Judas y de lo que había pedido a los dos lugartenientes. Ese es el sentido de la frase que cierra este amargo episodio: «No eran ellos de aquella casta de hombres a quienes estaba confiada la salvación de Israel» (v. 62). Acababa de pasar la fiesta de Pentecostés y Judas, con sus hermanos ya recubiertos de gloria, se dirigió nuevamente a Idumea, donde saqueó dos importantes ciudades: Hebrón, una antiquísima ciudad conocida por la historia de Abrahán y de David, que la convirtió en capital de su reino, y Marisá, una antigua ciudad cananea que en la época helenista estaba bajo dominio edomita. Judas derrotó tanto a los edomitas, «los hijos de Esaú» como a los sacerdotes que querían oponerle resistencia. La marcha victoriosa de Judas continuó hacia Asdot, cuidad de la costa filistea a medio camino entre Jafa y Gaza, célebre por su templo de Dagón (1 Sm 5-6). La destrucción de los altares subraya una vez más el carácter estrictamente religioso de la revolución de los macabeos cuyo objetivo era, precisamente, restablecer el verdadero culto y difundirlo por otras tierras.


25/10/2013
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