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La oración cada día


 
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Icono del Santo Rostro
Iglesia de San Egidio - Roma

Recuerdo de San José, esposo de María, que en la humildad “tomó consigo al niño”.


Lectura de la Palabra de Dios

Gloria a ti, oh Señor, sea gloria a ti

Ustedes son una estirpe elegida,
un sacerdocio real, nación santa,
pueblo adquirido por Dios
para proclamar sus maravillas.

Gloria a ti, oh Señor, sea gloria a ti

Mateo 1,18-25

La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta: Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo,
y le pondrán por nombre Emmanuel,

que traducido significa: «Dios con nosotros.» Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús.

 

Gloria a ti, oh Señor, sea gloria a ti

Ustedes serán santos
porque yo soy santo, dice el Señor.

Gloria a ti, oh Señor, sea gloria a ti

La Iglesia celebra hoy la fiesta de San José, el esposo de María. Descendiente de la casa de David, recibe la misión de ligar a Jesús a la descendencia davídica, de reasumir la figura de los patriarcas, que a menudo habían recibido en sueños la revelación de Dios, y de hacer recorrer al pequeño Jesús el camino del éxodo de Egipto a la tierra prometida, insertándolo plenamente en la historia de Israel para hacerle heredero de las promesas. Hombre del silencio, José supo discernir día tras día la voluntad de Dios y obedeció. Una antigua leyenda dice que murió en una gran paz que le daba Jesús, y por ello en la tradición occidental se comenzó pronto a invocarlo para recibir el don de una buena muerte. Las Iglesias de Oriente lo recuerdan junto a David y a Santiago, el hermano del Señor, en los días después de Navidad. Su figura, ligada a la infancia de Jesús, nos recuerda la actitud indispensable de la escucha que debe tener todo creyente, sobre todo en esos momentos en los que parece que prevalecen las dificultades. El pasaje evangélico de Mateo nos narra cómo José se ve involucrado en el misterio del nacimiento de Jesús. El evangelista parece querer subrayar lo irregular de ese nacimiento: habla de José y del drama, grave por partida doble, que está viviendo. Como marido traicionado debería celebrar un divorcio oficial (María aparecería como adúltera, y por tanto sería rechazada y marginada por sus parientes y todos los habitantes del pueblo). Obviamente también María pensó en estas cosas al escuchar el anuncio del ángel, y a pesar de todo obedeció. José, por su parte, había decidido repudiar a su joven esposa pero en secreto. Era un gesto de justicia delicada, se podría decir que misericordiosa. Y sin embargo aquel hombre justo, más delicado que la ley, obrando así habría actuado contra la justicia más profunda de Dios. En efecto, hay un más allá de Dios que el ángel le revela. José lo escucha y comprende lo que está sucediendo a su alrededor y en su interior, convirtiéndose así en discípulo del Evangelio. Y el ángel continuó: “Le pondrás por nombre Jesús”. José debe reconocer y decir quién es ese hijo. Por eso es la imagen del creyente que sabe escuchar y tomar consigo a Jesús. Ésta fue la verdadera justicia de José: escuchar la palabra de Dios, dirigida a él a través de un ángel, un mensajero de Dios, y no hacer caso de sus miedos y decisiones. Si escuchamos el Evangelio, también nosotros seremos capaces de acoger a Jesús como el amigo de nuestros días, de toda nuestra vida.


19/03/2014
Memoria de los santos y de los profetas


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