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La oración cada día


 
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Icono del Santo Rostro
Iglesia de San Egidio - Roma

Recuerdo de Óscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador. Fue asesinado el 24 de marzo de 1980 en el altar. Recuerdo de la masacre de las fosas ardeatinas que tuvo lugar en 1944 en Roma, donde los nazis asesinaron a 335 personas.


Lectura de la Palabra de Dios

Gloria a ti, oh Señor, sea gloria a ti

Este es el Evangelio de los pobres,
la liberación de los prisioneros,
la vista de los ciegos,
la libertad de los oprimidos.

Gloria a ti, oh Señor, sea gloria a ti

Lucas 4,24-30

Y añadió: «En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria.» «Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país; y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio.» Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó.

 

Gloria a ti, oh Señor, sea gloria a ti

El Hijo del hombre,
ha venido a servir,
quien quiera ser grande
se haga siervo de todos.

Gloria a ti, oh Señor, sea gloria a ti

El Evangelio que hemos escuchado comienza con la frase de Jesús a sus convecinos de Nazaret: “Ningún profeta es bien recibido en su patria”, y lo afirma porque lo está experimentando él en primera persona. ¿Por qué los nazarenos no acogen su palabra? La respuesta es simple: tienen el corazón colmado de orgullo y están llenos de sí mismos; no podían aceptar que uno de sus vecinos pudiera hablar con autoridad a sus corazones. Pero a los nazarenos les fastidiaban más aún "las palabras llenas de gracia" que habían salido de la boca de Jesús. ¿Cómo es posible una gracia y una misericordia que no prevea el justo castigo para los enemigos y los pecadores? No quedaba espacio para nadie más que para sí mismos. Sólo quien es humilde y necesitado está dispuesto a acoger la palabra de Jesús. Si uno está saciado de sí mismo o de sus convicciones ni pide ni escucha; se queda donde está, consigo mismo. El ejemplo de Elías, que de entre todas las viudas acude sólo a la de Sarepta, y el caso del profeta Eliseo, que cura únicamente a Naamán el sirio, muestran el modo de actuar de Dios. El Señor envía sus profetas a todos y es misericordioso con todos, pero en general sólo los pobres y los débiles, y todos los que se dejan tocar el corazón, escuchan sus palabras. En efecto, después de que Jesús explicara las Escrituras refiriéndolas a sus obras como provenientes de lo Alto, los nazarenos se rebelan y tratan de arrojarlo por un precipicio. La misericordia fastidia a un mundo de gente acostumbrada a pensar en sí misma, rápida en erigirse en jueces de los demás, calculadora y avara en el amor. El amor excesivo de Dios, que se extiende incluso a los que no lo conocen -como eran la viuda de Sarepta y Naamán el sirio-, constituye una provocación no sólo para los habitantes de Nazaret sino para cada uno de nosotros y para el mundo en el que vivimos. Es lo que sucede cada vez que cerramos la puerta del corazón a las palabras evangélicas, cada vez que las consideramos ajenas a nosotros o demasiado exigentes, y por tanto inaplicables. Se repite entonces la escena dramática de Nazaret: lanzar por el precipicio de nuestro orgullo la invitación a cambiar el corazón y a acoger a Jesús como el verdadero amigo de nuestra vida, nuestro único Salvador.


24/03/2014
Memoria de los pobres


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