Riccardi Andrea: en la web

Riccardi Andrea: en las redes sociales

change language
usted está en: home - oración - la oraci...ada día cómo contactarnosnewsletterlink

Sostiene la Comunidad

  

La oración cada día


 
versión para imprimir

Icono del Santo Rostro
Iglesia de San Egidio - Roma


Lectura de la Palabra de Dios

Aleluya, aleluya, aleluya.

Este es el Evangelio de los pobres,
la liberación de los prisioneros,
la vista de los ciegos,
la libertad de los oprimidos.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Mateo 6,19-23

«No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. «La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso; pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!

 

Aleluya, aleluya, aleluya.

El Hijo del hombre,
ha venido a servir,
quien quiera ser grande
se haga siervo de todos.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Con este pasaje evangélico continúa el largo tema de la verdadera justicia. Y por estas páginas parece evidente que la verdadera justicia es tener el corazón y la vida orientados hacia Dios. Es un Evangelio especialmente actual en una sociedad como la nuestra que se ha alejado de Dios pensando que es más libre. En realidad, termina siendo esclava de muchos señores que la dominan. Es especialmente amarga la esclavitud de las riquezas, de los bienes, de las cosas. Jesús sabe que necesitamos bienes, pero si no tenemos la primacía del amor de Dios, nos convertimos en esclavos de los bienes. Por eso poco después dirá: "Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura" (Mt 6,33). Por eso Jesús exhorta a no amontonar "tesoros en la tierra". Es una enseñanza de gran sabiduría, sobre todo en una sociedad rica y opulenta como la nuestra. Necesitamos liberarnos de la esclavitud de poseer y de consumir que rebajan nuestra vida a la miseria. En nuestro mundo hay como una dictadura del materialismo que nos obliga a someternos a la ley del consumo y de la acumulación de bienes. La enseñanza del Evangelio es muy clara a ese respecto: quien acumula mucho queda dominado por un gran amor hacia las cosas, obedece a una pasión que secuestra su corazón. Por eso Jesús afirma: "Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón". Allí donde apunta nuestro corazón –continúa Jesús– es donde está el verdadero tesoro. Por eso hay que cultivar el corazón y hacer que crezca según el Evangelio. La palabra evangélica –escuchada de manera continuada y con atención– debe modelar nuestras acciones y nuestros sentimientos, debe forjar un estilo de vida alejado del afán por poseer y acumular que Jesús compara con la herrumbre que corroe. En este caso más que corroer las cosas, la herrumbre corroe el corazón, los sentimientos e incluso el mismo sentido de la vida. Acumular tesoros en el cielo, por el contrario, significa amar la Palabra y ponerla en práctica, dejarse guiar por aquel diseño de amor que se nos revela y convertirnos en diligentes y alegres trabajadores suyos. Es el gran sueño de Dios por el mundo. Quien forma parte de él ahora, saborea ya el cielo. La Palabra de Dios es fuerte y poderosa. Transforma los corazones y la historia de los hombres. Escribe el profeta: "Como descienden la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá, sino que empapan la tierra... así será mi palabra, la que salga de mi boca" (Is 55,10.11). El cielo, pues, no es solo una meta lejana; el cielo es la vida con el Señor, con los hermanos y con los pobres. Quien gasta su vida según las indicaciones del Evangelio acumula tesoros que quedarán fijados en el cielo; nadie se los podrá arrebatar al creyente, y darán abundantes frutos de amor y de bondad.


20/06/2014
Memoria de Jesús crucificado


Agenda de la semana
NOV
27
Domingo 27 de noviembre
Liturgia del domingo
NOV
28
Lunes 28 de noviembre
Memoria de los pobres
NOV
29
Martes 29 de noviembre
Memoria de la Madre del Señor
NOV
30
Miércoles 30 de noviembre
Memoria de los apóstoles
DIC
1
Jueves 1 de diciembre
Memoria de la Iglesia
DIC
2
Viernes 2 de diciembre
Memoria de Jesús crucificado
DIC
3
Sábado 3 de diciembre
Vigilia del domingo
DIC
4
Domingo 4 de diciembre
Liturgia del domingo