Riccardi Andrea: en la web

Riccardi Andrea: en las redes sociales

change language
usted está en: home - oración - la oraci...ada día cómo contactarnosnewsletterlink

Sostiene la Comunidad

  

La oración cada día


 
versión para imprimir

Icono del Santo Rostro
Iglesia de San Egidio - Roma


Lectura de la Palabra de Dios

Aleluya, aleluya, aleluya.

Yo soy el buen pastor,
mis ovejas escuchan mi voz
y devendrán
un solo rebaño y un solo redil.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Lucas 21,20-28

«Cuando veáis a Jerusalén cercada por ejércitos, sabed entonces que se acerca su desolación. Entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que estén en medio de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no entren en ella; porque éstos son días de venganza, y se cumplirá todo cuanto está escrito. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! «Habrá, en efecto, una gran calamidad sobre la tierra, y Cólera contra este pueblo; y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que se cumpla el tiempo de los gentiles. «Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación.»

 

Aleluya, aleluya, aleluya.

Les doy un mandamiento nuevo:
que se amen los unos a los otros.

Aleluya, aleluya, aleluya.

El pasaje evangélico habla del destino de Jerusalén. Los evangelistas Mateo y Marcos anuncian solo el fin del templo, mientras que Lucas añade también la destrucción de la ciudad santa. La Iglesia nos hace escuchar este pasaje mientras está terminando el año litúrgico para ayudarnos a meditar sobre el fin de los tiempos. Y haremos bien en poner nuestra atención al tiempo final, o mejor dicho a la meta hacia la que se dirige la vida terrenal. No caminamos en el vacío o envueltos en un sinsentido. La Palabra de Dios nos revela el fin de nuestra vida: la Jerusalén del cielo. Sí, caminamos mirando fijamente la ciudad del cielo donde el Señor nos espera para abrazarnos junto a todos los santos. La imagen de la Jerusalén celestial –que nos presenta el Apocalipsis– subraya que la salvación cristiana no se produce en el plano individual, sino comunitario. Sí, el Señor no nos salva uno a uno, individualmente, sino como comunidad, como pueblo, como –precisamente– ciudad. Para los cristianos, la salvación pasa por su compromiso con la sociedad de la que forman parte, con la ciudad en la que viven. La fe cristiana tiene una inderogable dimensión social; eso significa que no nos salvamos solos, sino únicamente si, impulsados por el Evangelio, intentamos ser "levadura" de amor para la sociedad de los hombres, si intentamos que la "luz" del Evangelio brille por los caminos del mundo, si somos "sal" que hace sabrosa, hermosa, la vida de los hombres. La imagen evangélica de Jerusalén asediada y atacada nos lleva a pensar también en la situación de la actual Jerusalén, la ciudad de las tres religiones: hebraísmo, cristianismo e islam. No podemos olvidarla; también son ciertas para nosotros las palabras del salmo: "Si me olvido de ti, Jerusalén... se pegue mi lengua al paladar" (Sal 137,5-6). Sus dificultades son también las nuestras, y no debe cesar la oración para que vuelva a ser la "ciudad de la paz", como dice su mismo nombre. En ella entrevemos la Jerusalén celestial, donde todos los pueblos se reúnen alrededor del único Dios. Y el actual desorden del mundo, que el evangelista describe con lenguaje apocalíptico, pero que describe bien la "angustia de la gente", nos impulsa a los creyentes a "cobrar ánimo y levantar la cabeza" porque el Hijo del Hombre está cerca, y aún más, ha venido a vivir entre los hombre para que el mundo deje de estar bajo el yugo del mal y de la violencia. Él ha venido para indicar a todos el camino de la paz. A los creyentes el Señor nos confía la responsabilidad de mostrar al mundo la belleza y la fuerza del Evangelio del amor y de la paz.


27/11/2014
Memoria de la Iglesia


Agenda de la semana
DIC
11
Domingo 11 de diciembre
Liturgia del domingo
DIC
12
Lunes 12 de diciembre
Memoria de los pobres
DIC
13
Martes 13 de diciembre
Memoria de la Madre del Señor
DIC
14
Miércoles 14 de diciembre
Memoria de los santos y de los profetas
DIC
15
Jueves 15 de diciembre
Memoria de la Iglesia
DIC
16
Viernes 16 de diciembre
Memoria de Jesús crucificado
DIC
17
Sábado 17 de diciembre
Vigilia del domingo
DIC
18
Domingo 18 de diciembre
Liturgia del domingo

Per Natale, regala il Natale! Aiutaci a preparare un vero pranzo in famiglia per i nostri amici più poveri