Riccardi Andrea: en la web

Riccardi Andrea: en las redes sociales

change language
usted está en: home - oración - la oraci...ada día cómo contactarnosnewsletterlink

Sostiene la Comunidad

  

La oración cada día


 
versión para imprimir

Icono del Santo Rostro
Iglesia de San Egidio - Roma


Lectura de la Palabra de Dios

Aleluya, aleluya, aleluya.

Este es el Evangelio de los pobres,
la liberación de los prisioneros,
la vista de los ciegos,
la libertad de los oprimidos.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Hebreos 13,1-8

Permaneced en el amor fraterno. No os olvidéis de la hospitalidad; gracias a ella hospedaron algunos, sin saberlo, a ángeles. Acordaos de los presos, como si estuvierais con ellos encarcelados, y de los maltratados, pensando que también vosotros tenéis un cuerpo. Tened todos en gran honor el matrimonio, y el lecho conyugal sea inmaculado; que a los fornicarios y adúlteros los juzgará Dios. Sea vuestra conducta sin avaricia; contentos con lo que tenéis, pues él ha dicho: No te dejaré ni te abandonaré; de modo que podamos decir confiados: El Señor es mi ayuda; no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre? Acordaos de vuestros dirigentes, que os anunciaron la Palabra de Dios y, considerando el final de su vida, imitad su fe. Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo, y lo será siempre.

 

Aleluya, aleluya, aleluya.

El Hijo del hombre,
ha venido a servir,
quien quiera ser grande
se haga siervo de todos.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Este último capítulo de la Carta se abre con una exhortación al amor: “Que el amor fraterno perdure”. No se trata solo de distinguirse por las obras de caridad, como hacían en el pasado (6, 10; 10, 33), sino de que “perdure” el amor. Jesús había enseñado que “en esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros” (Jn 13, 35). El amor mutuo define a la comunidad como cristiana y la convierte en testigo eficaz del Evangelio. Parte integrante de esta fraternidad es la atención a la “hospitalidad”. La tradición bíblica está recorrida por esta columna vertebral de la acogida. El autor recuerda que practicándola “algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles”. Es evidente la referencia a Abrahán, que acogió a aquellos tres peregrinos bajo la encina de Mambré (Gn 18). Nosotros podríamos añadir que toda la historia cristiana está también marcada por esta tensión hacia la hospitalidad; Jesús, en el juicio universal que narra Mateo, dirá: “Era forastero y me acogisteis”. El amor fraterno no permanece cerrado en el círculo de la propia comunidad, sino que se amplía necesariamente hacia los demás, hacia los encarcelados y aquellos que sufren, hacia todos aquellos que esperan ayuda. Cuánta ternura desborda la invitación: “Acordaos de los presos, como si estuvierais presos con ellos, y de los que son maltratados, pensando que también vosotros tenéis un cuerpo”. Es una invitación no solo a la solidaridad, sino a la atención a cualquiera como si formara parte de la propia familia. Ésta es en realidad la Iglesia, la familia de Dios, que incluye a los pobres. También el matrimonio forma parte del universo del amor. El autor quiere preservarlo de las traiciones que nacen de la insatisfacción de los instintos o de los deseos de cada uno. El matrimonio, en efecto, va más allá de la simple unión sexual; tiene por objeto la creación de una familia que permita a la sociedad, y también a la Iglesia, una existencia en armonía en todas las fases y situaciones de la vida. Los cristianos están invitados a elegir un estilo de vida austero y no sometido a una carrera ansiosa por el bienestar personal que no tiene en cuenta la vida de todos. Por eso la Carta previene sobre todo contra la avaricia, es decir, la acumulación de riquezas para uno mismo sin considerar la responsabilidad hacia los pobres y los débiles. El llamamiento a “contentarse” con lo que se tiene no es una invitación a la resignación, sino una exhortación a abandonarse a la misericordia de Dios, que no nos abandona jamás. Se trata de un estilo de vida evangélico que Jesús vivió en primera persona y que transmitió a sus discípulos. La Carta, por último, consciente de que la unidad de la comunidad depende también de aquellos que han sido elegidos para guiarla, exhorta a los cristianos a “acordarse” de los que tienen la tarea de “anunciar la palabra de Dios”. El apóstol Pablo escribe que la fe depende de la escucha. Por eso los cristianos están llamados a escuchar al predicador y a acoger en el corazón sus palabras. Si el que predica responde ante Dios de cómo ejerce su ministerio, el creyente responde de cómo escucha. De ahí que la exhortación a “acordarse” de los responsables de la comunidad sea muy oportuna: se trata de considerar como un tesoro su predicación puesto que “Jesucristo es el mismo, ayer, hoy y por los siglos”, pero también de imitar su fe y acompañarlos con la oración, con la ayuda, con el apoyo, para que puedan llevar a cabo con gran atención su ministerio


06/02/2015
Memoria de Jesús crucificado


Agenda de la semana
DIC
4
Domingo 4 de diciembre
Liturgia del domingo
DIC
5
Lunes 5 de diciembre
Oración por los enfermos
DIC
6
Martes 6 de diciembre
Memoria de la Madre del Señor
DIC
7
Miércoles 7 de diciembre
Memoria de los santos y de los profetas
DIC
8
Jueves 8 de diciembre
Fiesta de la Inmaculada
DIC
9
Viernes 9 de diciembre
Memoria de Jesús crucificado
DIC
10
Sábado 10 de diciembre
Vigilia del domingo
DIC
11
Domingo 11 de diciembre
Liturgia del domingo

Per Natale, regala il Natale! Aiutaci a preparare un vero pranzo in famiglia per i nostri amici più poveri