Riccardi Andrea: en la web

Riccardi Andrea: en las redes sociales

change language
usted está en: home - oración - la oraci...ada día cómo contactarnosnewsletterlink

Sostiene la Comunidad

  

La oración cada día


 
versión para imprimir

Icono del Santo Rostro
Iglesia de San Egidio - Roma


Lectura de la Palabra de Dios

Aleluya, aleluya, aleluya.

Quien vive y cree en mí
no morirá jamas.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Segunda Corintios 12,1-10

¿Que hay que gloriarse? - aunque no trae ninguna utilidad -; pues vendré a las visiones y revelaciones del Señor. Sé de un hombre en Cristo, el cual hace catorce años - si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe - fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y sé que este hombre - en el cuerpo o fuera del cuerpo del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe - fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inefables que el hombre no puede pronunciar. De ese tal me gloriaré; pero en cuanto a mí, sólo me gloriaré en mis flaquezas. Si pretendiera gloriarme no haría el fatuo, diría la verdad. Pero me abstengo de ello. No sea que alguien se forme de mí una idea superior a lo que en mí ve u oye de mí. Y por eso, para que no me engría con la sublimidad de esas revelaciones, fue dado un aguijón a mi carne, un ángel de Satanás que me abofetea para que no me engría. Por este motivo tres veces rogué al Señor que se alejase de mí. Pero él me dijo: «Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza». Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo. Por eso me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las necesidades, en las persecuciones y las angustias sufridas por Cristo; pues, cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte.

 

Aleluya, aleluya, aleluya.

Si tú crees, verás la gloria de Dios,
dice el Señor.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Pablo empieza la segunda parte de su discurso de defensa. Si en el pasaje anterior ha hablado de sus privilegios de pertenencia étnico-religiosa, y si ha podido exponer la larga lista de sufrimientos a los que ha hecho frente por el Evangelio, ahora menciona el corazón mismo de su pasión misionera. Es una parte crucial de la carta. Pablo revela, sin indicar el contenido que ni siquiera él ha comprendido hasta el fondo, una experiencia espiritual extraordinaria. Es significativo que el apóstol ya no hable en primera persona, sino de “un hombre en Cristo, el cual hace catorce años si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe fue arrebatado hasta el tercer cielo” (v. 2). No describe detalladamente la experiencia que vivió. Lo que está claro es que el apóstol fue como desposeído de sí mismo. Ya no habla el yo, sino "un hombre en Cristo". El encuentro misterioso con Jesús lo ha transformado profundamente. En otra parte dirá: “Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí” (Ga 2,20). El cristiano avanza exactamente por este camino, el camino de identificarse con Cristo. Es un itinerario espiritual que continúa durante toda nuestra vida. Y es el único camino para llegar a su plenitud. La vida plena y salvada no es más que la comunión con Cristo. Y entonces el apóstol hace una diferenciación en su defensa: Se gloria de este hombre que se ha dejado tomar por Cristo, pero “en cuanto a mí, solo me gloriaré en mis flaquezas” (v. 5). Llega a revelar a los corintios una experiencia personal de debilidad, que lo debía debilitar no poco físicamente: una “espina” (o mejor dicho, un “agujón”) en la “carne”. No sabemos bien a qué se refiere el apóstol, aunque las consecuencias debían ser duras, pues llegó a pedir tres veces al Señor que lo liberase. Pablo recibe de Dios la respuesta que le permite edificar su vida no sobre su propia sabiduría y su propia fuerza, sino sobre la potencia que viene del Señor: “Mi gracia te basta, que mi fuerza se realiza en la flaqueza” (v. 9). El apóstol aquí descubre que la fuerza del Señor se ha manifestado en la debilidad de su vida puesta al servicio del Evangelio. Es una gran lección espiritual y pastoral, que a menudo, por desgracia, es ignorada. Muchas veces en nuestra vida la debilidad y las dificultades se convierten en un motivo para echarnos atrás frente al Evangelio o bien constituyen una justificación para no hacer nada. No obstante, el discípulo descubre la fuerza extraordinaria del Señor y de su gracia precisamente en la debilidad. En la exigüidad de nuestros medios, en la flaqueza de nuestras posibilidades, podemos experimentar la fuerza de la fe. Aunque sea pequeña como una semilla de mostaza, puede hacer milagros hasta mover montañas. Junto al apóstol, deberíamos decir cada vez más: “Cuando soy débil, entonces es cuando soy fuerte” (v. 10).


20/06/2015
Vigilia del domingo


Agenda de la semana
DIC
4
Domingo 4 de diciembre
Liturgia del domingo
DIC
5
Lunes 5 de diciembre
Oración por los enfermos
DIC
6
Martes 6 de diciembre
Memoria de la Madre del Señor
DIC
7
Miércoles 7 de diciembre
Memoria de los santos y de los profetas
DIC
8
Jueves 8 de diciembre
Fiesta de la Inmaculada
DIC
9
Viernes 9 de diciembre
Memoria de Jesús crucificado
DIC
10
Sábado 10 de diciembre
Vigilia del domingo
DIC
11
Domingo 11 de diciembre
Liturgia del domingo

Per Natale, regala il Natale! Aiutaci a preparare un vero pranzo in famiglia per i nostri amici più poveri