Riccardi Andrea: en la web

Riccardi Andrea: en las redes sociales

change language
usted está en: home - oración - la oraci...ada día cómo contactarnosnewsletterlink

Sostiene la Comunidad

  

La oración cada día


 
versión para imprimir

Icono del Santo Rostro
Iglesia de San Egidio - Roma

Lunes del Ángel


Lectura de la Palabra de Dios

Aleluya, aleluya, aleluya.

Cristo ha resucitado de entre los muertos y no muere más!
El nos espera en Galilea!

Aleluya, aleluya, aleluya.

Hechos de los Apóstoles 2,14.22-32

Entonces Pedro, presentándose con los Once, levantó su voz y les dijo: «Judíos y habitantes todos de Jerusalén: Que os quede esto bien claro y prestad atención a mis palabras: «Israelitas, escuchad estas palabras: A Jesús, el Nazoreo, hombre acreditado por Dios entre vosotros con milagros, prodigios y señales que Dios hizo por su medio entre vosotros, como vosotros mismos sabéis, a éste, que fue entregado según el determinado designio y previo conocimiento de Dios, vosotros le matasteis clavándole en la cruz por mano de los impíos; a éste, pues, Dios le resucitó librándole de los dolores del Hades, pues no era posible que quedase bajo su dominio; porque dice de él David: Veía constantemente al Señor delante de mí,
puesto que está a mi derecha, para que no vacile. Por eso se ha alegrado mi corazón
y se ha alborozado mi lengua,
y hasta mi carne reposará en la esperanza de que no abandonarás mi alma en el Hades
ni permitirás que tu santo experimente la corrupción.
Me has hecho conocer caminos de vida,
me llenarás de gozo con tu rostro. «Hermanos, permitidme que os diga con toda libertad cómo el patriarca David murió y fue sepultado y su tumba permanece entre nosotros hasta el presente. Pero como él era profeta y sabía que Dios le había asegurado con juramento que se sentaría en su trono un descendiente de su sangre, vio a lo lejos y habló de la resurrección de Cristo, que ni fue abandonado en el Hades ni su carne experimentó la corrupción. A este Jesús Dios le resucitó; de lo cual todos nosotros somos testigos.

 

Aleluya, aleluya, aleluya.

Cristo ha resucitado de entre los muertos y no muere más!
El nos espera en Galilea!

Aleluya, aleluya, aleluya.

La primera lectura de las celebraciones eucarísticas del tiempo de Pascua se extrae del libro de los Hechos de los Apóstoles, como queriendo mostrar el fruto que brota del misterio de la Pascua: hombres y mujeres de lenguas y proveniencia diversas se encuentran reunidos en torno al Señor Jesús, que ha vencido la muerte y ha dado comienzo a una nueva comunión entre los hombres. Es lo que el apóstol Pedro dice a la multitud que se ha reunido ante la puerta del cenáculo, inmediatamente después de Pentecostés, una multitud heterogénea que representaba a todos los pueblos de la tierra que esperaban ese Evangelio de la salvación. El apóstol, mirando los rostros provenientes de todos los países, anuncia que Jesús ha vencido el mal y la muerte, y ha instaurado un mundo nuevo, más justo para todos. Aquel joven profeta de Nazaret, tras haber realizado milagros y curaciones –afirma Pedro- se entregó voluntariamente a la violencia del mal. Fue condenado a muerte y crucificado, pero el Padre lo resucitó, "librándole de los lazos del Hades". Su obediencia a Dios, el abandono a la voluntad del Padre y el amor sin límites por los hombres, le hicieron merecedor de la resurrección. "A este Jesús Dios le resucitó", dice Pedro a la multitud. Es el Evangelio de la Pascua, el corazón de la predicación cristiana que desde aquel día ha atravesado los siglos llegando hasta nosotros. Es más, se nos confía para que también nosotros continuemos comunicándolo por todo el mundo. Éste es el Evangelio que hemos recibido y que ahora estamos llamados a comunicar a nuestro mundo globalizado y todavía esclavo del pecado y de la muerte, que lo espera. El Jesús que anuncia Pedro es el Jesús del Evangelio, es decir, aquel que ha amado a todos hasta el punto de tomar consigo el pecado de todos, y que entregándose a la muerte por amor la ha vencido para siempre. Si hasta ese momento la muerte ponía el punto final en la vida, desde ese día ocurre lo contrario: la vida vence a la muerte, el amor vence al mal. Lo habían preanunciado los profetas; con Jesús se cumple esta profecía, y Pedro, a través del testimonio de los discípulos de todo tiempo, sigue diciendo: "A este Jesús Dios le resucitó; de lo cual todos nosotros somos testigos".


28/03/2016
Lunes del ángel


Agenda de la semana
NOV
27
Domingo 27 de noviembre
Liturgia del domingo
NOV
28
Lunes 28 de noviembre
Memoria de los pobres
NOV
29
Martes 29 de noviembre
Memoria de la Madre del Señor
NOV
30
Miércoles 30 de noviembre
Memoria de los apóstoles
DIC
1
Jueves 1 de diciembre
Memoria de la Iglesia
DIC
2
Viernes 2 de diciembre
Memoria de Jesús crucificado
DIC
3
Sábado 3 de diciembre
Vigilia del domingo
DIC
4
Domingo 4 de diciembre
Liturgia del domingo

Per Natale, regala il Natale! Aiutaci a preparare un vero pranzo in famiglia per i nostri amici più poveri