Riccardi Andrea: en la web

Riccardi Andrea: en las redes sociales

change language
usted está en: home - oración - la oraci...ada día cómo contactarnosnewsletterlink

Sostiene la Comunidad

  

La oración cada día


 
versión para imprimir

Icono del Santo Rostro
Iglesia de San Egidio - Roma


Lectura de la Palabra de Dios

Aleluya, aleluya, aleluya.

Cristo ha resucitado de entre los muertos y no muere más!
El nos espera en Galilea!

Aleluya, aleluya, aleluya.

Hechos de los Apóstoles 4,1-12

Estaban hablando al pueblo, cuando se les presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del Templo y los saduceos, molestos porque enseñaban al pueblo y anunciaban en la persona de Jesús la resurrección de los muertos. Les echaron mano y les pusieron bajo custodia hasta el día siguiente, pues había caído ya la tarde. Sin embargo, muchos de los que oyeron la Palabra creyeron; y el número de hombres llegó a unos 5.000. Al día siguiente se reunieron en Jerusalén sus jefes, ancianos y escribas, el Sumo Sacerdote Anás, Caifás, Jonatán, Alejandro y cuantos eran de la estirpe de sumos sacerdotes. Les pusieron en medio y les preguntaban: «¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho vosotros eso?» Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: «Jefes del pueblo y ancianos, puesto que con motivo de la obra realizada en un enfermo somos hoy interrogados por quién ha sido éste curado, sabed todos vosotros y todo el pueblo de Israel que ha sido por el nombre de Jesucristo, el Nazoreo, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre y no por ningún otro se presenta éste aquí sano delante de vosotros. El es la piedra que vosotros, los constructores, habéis despreciado y que se ha convertido en piedra angular. Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos.»

 

Aleluya, aleluya, aleluya.

Cristo ha resucitado de entre los muertos y no muere más!
El nos espera en Galilea!

Aleluya, aleluya, aleluya.

El pasaje de los Hechos que hemos escuchado nos narra el arresto de Pedro y Juan por parte de la guardia del templo: "Les echaron mano y les pusieron bajo custodia hasta el día siguiente, pues caía ya la tarde". Se repite todo lo que le había sucedido a Jesús, no mucho tiempo antes. ¿El motivo? Porque, tras la curación del tullido, la gente acudía para escucharle con interés. Hay un contraste más o menos latente pero continuo entre la mentalidad egoísta y mayoritaria de este mundo y el Evangelio. La Palabra de Dios es siempre no solo un poco extraña para la mentalidad del mundo, sino también crítica. El Evangelio perturba toda violencia, inquieta toda supuesta respetabilidad, interroga toda resignación y lleva inexorablemente a superar el amor solo por uno mismo. Es el Evangelio el que mueve a Pedro y a Juan. Los miembros del sanedrín les preguntan: ¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho eso vosotros?»; y los apóstoles, sin miedo, al contrario con mucha franqueza, responden que lo habían hecho con el poder de aquel Jesús que ellos habían crucificado. Aquel a quien ellos creían muerto y derrotado para siempre, había sido resucitado por Dios y ahora actuaba en el mundo a través de ellos, a través de aquel pequeño grupo de hombres y de mujeres que se declaraban con sinceridad sus discípulos. Pedro, retomando la imagen que Jesús había empleado en su tiempo, respondió: "Él es la piedra que vosotros, los constructores, habéis despreciado y que se ha convertido en piedra angular. En ningún otro está la salvación". Con estas palabras y con este testimonio comenzaba la predicación y la acción de la primera Iglesia en la historia. Pedro y Juan habían dejado a sus espaldas el miedo y el temor: ahora, con sinceridad, anuncian con las palabras y con las obras de curación que el Señor Jesús es el único salvador, el único pastor verdadero del pueblo de Israel, el único que puede traer salvación al mundo entero: "Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos".


01/04/2016
Oración de Pascua


Agenda de la semana
ENE
15
Domingo 15 de enero
Liturgia del domingo
ENE
16
Lunes 16 de enero
Oración por la Paz
ENE
17
Martes 17 de enero
Memoria de la Madre del Señor
ENE
18
Miércoles 18 de enero
Memoria de los santos y de los profetas
ENE
19
Jueves 19 de enero
Memoria de la Iglesia
ENE
20
Viernes 20 de enero
Memoria de Jesús crucificado
ENE
21
Sábado 21 de enero
Vigilia del domingo
ENE
22
Domingo 22 de enero
Liturgia del domingo