Vigilia del domingo


Himno 

Lectura de la Palabra de Dios 

Invocación 

Trisaghion 

Padre nuestro 

Canto final 

La Oración 

Home page 

 

 

Himno

Queriendo ver la tumba de Lázaro, oh Señor,
tú que te preparabas para habitar la tumba,
has preguntado "¿dónde lo han puesto?",
y te enteras de lo que ya sabías,
gritas a aquel que amas:
"Lázaro, sal fuera!".

Aquél que había expirado te obedeció, Señor,
que donas a cada hombre el respiro.
Oh Señor, había muerto hacía cuatro días
y has venido a su tumba cerrada,
has derramado tus lágrimas sobre Lázaro,
porque tu amigo enfermo había muerto.

Bendito eres tú, Señor,
amigo de los hombres,
ten piedad de nosotros. (2)

Con tu voz la muerte fue legada,
Lázaro fue desatado de sus vendas de muerte.
Tus discípulos, viendo esto, están alegres,
y sus bocas se llenan de un himno de fiesta:
Bendito eres tú, Señor, amigo de los hombres,
ten piedad de nosotros.

Tu voz, Señor,
ha destruido la muerte,
tu potencia sana a quien está enfermo,
tu Palabra hace resurgir de entre los muertos
y Lázaro es la premisa
de nuestra salvación.

Bendito eres tú, Señor,
amigo de los hombres,
ten piedad de nosotros. (2)

Todo es posible para ti, Señor,
amigo bueno,
dona a tus siervos el perdón del pecado,
extiende sobre nosotros tu misericordia,
cura con tu amor
cada hombre enfermo.

Tomando contigo a los discípulos, oh Señor,
te has acercado a la tumba de Lázaro muerto,
y lo has llamado por su nombre a la vida,
lo has despertado de un sueño pesado,
y él salió desde la tumba por tu palabra,
con vendas de muerto de cuatro días y gritaba:

Bendito eres tú, Señor,
amigo de los hombres,
ten piedad de nosotros. (2)

Goza, ciudad de Betania,
tierra de Lázaro,
gocen, Marta y María, sus hermanas,
mañana viene el Cristo para dar la vida,
desata a cada hombre de sus vendas
de muerte y pecado.

Bendito eres tú, Señor,
amigo de los hombres,
ten piedad de nosotros. (2)


  pagina precedentepagina successiva