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16/05/2001 |
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Andrea Riccardi recogió ayer el Premio Internacional Cataluña con un llamamiento a favor de la cultura del diálogo, a su juicio cada vez más necesaria en un mundo marcado por la globalización, y un elogio a Cataluña por su defensa de una identidad abierta, "síntesis de diferentes civilizaciones" y lejos del "fundamentalismo de la identidad, que excluye y teme los cambios". El historiador y fundador de la Comunidad de San Egido, Andrea Riccardi, elogió ayer Cataluña como "nación que, recorriendo un camino difícil, ha sabido afirmar su identidad de forma tenaz ante las presiones uniformizadoras", una identidad que definió como "rica en relaciones". Esta defensa de la cultura propia "no se ha hecho levantado muros, sino tendiendo puentes con Europa, el Mediterráneo y todo el mundo". Así, el Premio Internacional Cataluña 2001 aprovechó el acto de entrega de este galardón en el Palau de la Generalitat para contraponer la "identidad abierta" de la sociedad catalana a los fundamentalismos identitarios que amenazan el mundo globalizado. Riccardi advirtió de que alienación provocada por la globalización provoca el "fundamentalismo de las identidades" y recordó que la última década ha estado marcada por "una serie de explosiones fundamentalistas". Por eso, el mundo contemporáneo necesita, en opinión del fundador de la Comunidad de San Egido, "sujetos nuevos y fuertes que no levanten muros de defensa sino que construyan puentes". DIÁLOGO DECISIVO Ante esta realidad, Riccardi defendió el diálogo como el elemento decisivo para la resolución de conflictos y recordó a Ramon Llull "quien comprendió el valor de la reconciliación entre Oriente y Occidente, y también el diálogo entre las religiones de Abraham". En este sentido, el historiador se refirió a la experiencia de la Comunidad de San Egido en la mediación en conflictos internacionales para advertir de que ese diálogo implica "estrechar manos que a veces están sucias, para trabajar para su desarme". Por su parte, el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, quien hizo entrega del galardón a Riccardi en un Salón Sant Jordi repleto de personalidades del mundo político y religioso catalán, elogió su defensa de la "cultura del diálogo". Pujol advirtió de que "dialogar es difícil" y aseguró que no siempre es posible. "El diálogo está siempre al final del túnel, pero a veces no se dan las condiciones para dialogar, y queriendo forzarlo se cometen errores", reconoció el presidente de la Generalitat. Además, Pujol agradeció a Riccardi la defensa de la identidad abierta de Cataluña y recordó que sin contenidos propios "no se puede aportar nada al diálogo", tras afirmar que convivencia "no quiere decir indiferencia" sino que se construye desde la propia identidad y las propias convicciones. En este sentido, el líder nacionalista aseguró que los catalanes "defendemos nuestra identidad en marcos mucho más grandes que nosotros, por eso debemos tener la ambición de combinar globalización e identidad".
Iva Anguera de Sojo
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