Comunità di S.Egidio


 

16/05/2001


La identidad no se construye levantando muros
En su discurso de recepción del Premi Internacional Catalunya, Andrea Riccardi reivindicó una defensa de la identidad abierta, opuesta al fundamentalismo

 

CATALUÑA. "Cataluña (...) representa (...) un polo de gran importancia para la construcción de las nuevas relaciones de la comunidad internacional. Es una nación que, a través de una trayectoria difícil, ha sabido afirmar su identidad con tenacidad ante las presiones que querían quitársela. La afirmación de esta identidad no se ha producido levantando muros, sino por el contrario construyendo un conjunto de relaciones entre Europa, el Mediterráneo y el mundo entero."

DIÁLOGO, NO CIRUGÍA MILITAR. "Un gran problema del mundo (...) está precisamente en la relación con las diferentes identidades, las de la propia nación, etnia, del propio grupo religioso o social (...). El malestar, el miedo, la rebelión, la extrañeza ante un mundo demasiado grande, ante sus símbolos y sus instituciones, han desembocado con frecuencia en el fundamentalismo de las identidades. Los años 90 se han caracterizado por una serie preocupante de explosiones fundamentalistas, lo que es un fantasma que planea sobre las cancillerías. (...) Cuando se habla de fundamentalismos se piensa en seguida, casi por cortocircuito, en el islam. (...) Pero no son los únicos. Otros se encuentran en el mundo hebreo, en el cristiano, en la India y en otras partes. En nombre de la religión se defiende la identidad. Es más, con frecuencia las religiones son utilizadas para santificar la etnia, para proteger la nación (...). Lo hemos visto en los años 90 en los Balcanes y en las regiones de la ex Yugoslavia. Allí en aquel nexo entre nación y religión, entre épica y actualidad, entre honor nacional e intereses de grupo, la Comunidad de San Egidio (que ha actuado en Kosovo y en Albania) ha sentido que la verdadera paz tiene necesidad de un intenso y profundizado diálogo y no de una cirugía militar."

COMPRENSIÓN. "El oficio de historiador me ha enseñado ante todo que hay que hacer un esfuerzo de comprensión ante los fenómenos (...) ¿De dónde vienen las reacciones europeas de fundamentalismo étnico? Son las que se producen en torno a los Alpes, en el Sur y en el Norte, entre la Liga Norte y el nacionalismo de Haider, entre el neonazismo alemán. Con frecuencia el culto de la tierra y de la etnia degenera en esta clase de fundamentalismo, cuando una identidad no es pensada en sus relaciones, sino como la raíz de un mundo cerrado. Escribe (...) una estudiosa italiana, Silvia Albedrazzi: ‘A la monolítica identidad-raíz, granítica e inatacable, hay que contraponer una identidad-relación, radicada en contextos múltiples y muy diversos entre sí’."

RAMON LLULL. "Frente a la realidad y a los escenarios del siglo XXI, el diálogo es decisivo, el diálogo entre las religiones (...). El diálogo no es afirmar que las religiones son todas iguales, porque no es verdad incluso desde un punto de vista fenomenológico y teológico: es diversa su relación con la sociedad, diverso su discurso sobre Dios. (...) En un mundo en que las gentes se mezclan, las comunidades religiosas viven juntas, las lenguas y las culturas se relacionan, el diálogo es un modo inteligente de vivir el amor: diálogo en la calle, del intercambio, de la amistad, de la cultura. Pienso en el sueño mediterráneo del mallorquín Ramon Llull, que comprendió el valor de la reconciliación entre Oriente y Occidente. (...) En nuestros encuentros anuales entre creyentes en la estela del espíritu de Asís, año tras año (este año se celebrará en septiembre en Barcelona) nos encontramos cristianos de todas las confesiones, judíos, musulmanes y laicos."

LA INMIGRACIÓN. "El tema de la inmigración se está convirtiendo en un problema grave. Tenemos necesidad de inmigrantes por el envejecimiento de nuestra población y por causas económicas. Pero a la vez son un peligro para nuestra identidad y nos exigen una convivencia. Pero la inmigración no es un grifo que se pueda abrir o cerrar según nuestro estado de humor. (...) Estamos lejos del fundamentalismo de la identidad que excluye, que teme los injertos, que preserva la pureza. Es la pureza que construye el orgullo de los integristas y de los fundamentalistas, que apoya el desprecio de los diferentes, de los débiles, de los pecadores. Pero el cristianismo se sitúa en otra perspectiva."