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03/09/01 |
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La sombra del terrorismo de ETA marcó ayer la inauguración del XV Encuentro por la Paz organizado por la comunidad de San Egidio en Barcelona, en la que tanto el ministro de Asuntos Exteriores como el fundador de la organización, Andrea Riccardi, recordaron el deber de denuncia de las iglesias y los líderes religiosos ante la violencia de los «fundamentalismos étnicos». El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, advirtió ayer de que las iglesias cristianas no pueden callar ante el terrorismo. En el acto de apertura del XV Encuentro por la Paz organizado por la comunidad de San Egidio, celebrado ayer en el Palau del Liceu, Piqué avisó de que «las iglesias cristianas tienen el deber y la obligación de fomentar la unión entre los pueblos, de favorecer el diálogo, pero también de no callar cuando grupos incalificables, engañando a sus pueblos, usan la represalia vengativa, a veces genocida y siempre terrorista para asesinar a sus hermanos e imponer coacciones e ideas que del todo se oponen a la convivencia democrática y pacífica». De este modo, el titular de Exteriores del Gobierno aprovechaba unas jornadas destinadas a debatir el papel fundamental del diálogo en la paz,para recordar que la Iglesia debe ser más explícita a la hora de condenar el terrorismo, algo que el Gobierno no siempre ha visto en la actitud del prelado vasco. Piqué ya declaró el pasado mes de febrero que el Gobierno había expresado a la Conferencia Episcopal «la percepción que comparten los ciudadanos sobre lo que puede haber sido un déficit de solidaridad y de compromiso de la Iglesia con las víctimas del terrorismo». COINCIDENCIAS CON RICCARDI El ministro hizo esta advertencia ante el cardenal de la Santa Sede, Roger Etchegaray, el cardenal y arzobispo de Barcelona, Ricard Maria Carles, y el fundador de la comunidad de San Egidio, Andrea Riccardi, quien ya se refirió a esta cuestión el pasado viernes, en la presentación de las jornadas, cuando advirtió de que «existen fundamentalismos étnicos que pueden acabar en terrorismo, una aventura sin retorno que envenena y que hace muy difícil su solución». Durante la inauguración de ayer, Riccardi coincidió con el ministro Piqué en la necesidad de que los grandes líderes religiosos amplíen su compromiso con la paz, aunque en esta ocasión se refirió al recrudecimiento del conflicto entre palestinos e israelíes. «En estos momentos en los que el proceso de paz agoniza, nos preguntamos si las tres grandes religiones monoteístas no tienen ninguna palabra que decir más allá de lo que hacen o dicen los políticos que persiguen, a su manera, los intereses nacionales», advirtió Riccardi ante una mesa en la que se reunieron representantes de todas las grandes religiones, además de dirigentes laicos y representantes políticos, como el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, y el alcalde de Barcelona, Joan Clos. «DOLOROSA EXCEPCIÓN» También el presidente de la Generalitat aludió al problema de la violencia en su discurso. Jordi Pujol glosó la evolución de la sociedad catalana, «que ha vivido épocas nada ejemplares», hasta conseguir la convivencia democrática actual, y recordó que «durante las últimas décadas hemos hecho esfuerzos para superar la violencia y los resentimientos», algo que hemos conseguido, con una «dolorosa excepción», en referencia al terrorismo de ETA. «En Cataluña hemos hecho un esfuerzo porque nuestras reivindicaciones nunca sean violentas», concluyó Pujol, quien apunto la inmigración como uno de los «nuevos problemas y tentaciones» que amenazan el actual marco de convivencia. Por su parte, el alcalde de Barcelona, Joan Clos, que saludó el encuentro como prolegómeno de lujo del Foro Universal de las Culturas, destacó el diálogo como base del acuerdo, y advirtió que «en las ciudades sabemos que no se puede negar el conflicto, hay que gestionarlos para ayudar a resolverlos». Además, tanto Joan Clos como Pujol, Piqué y Andrea Riccardi coincidieron en sus discursos en evocar la figura del filósofo Ramon Llull como primer precursor del diálogo interreligioso, objetivo de las jornadas. Pujol citó a Llull al afirmar que «la mutua comprensión sólo es posible a través de la educación y el diálogo» y recordó que el filósofo ya propuso hace 700 años el diálogo para la paz.
Iva Anguera de Sojo
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