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El parque de la Ciutadella acogió ayer la fiesta reivindicativa Jo també sóc d'aquí, organizada por la Comunitat de Sant Egidio, que mediante música, teatro y juegos infantiles reclamó la modificación de la ley que regula el acceso de los niños extranjeros a la nacionalidad española, para simplificar los pasos que llevan a los menores inmigrantes a disfrutar de los mismos derechos que sus compañeros de estudios.
Esta asociación cristiana y, en concreto, el movimiento El País del Arco Iris, que aglutina a unos 50.000 niños y adolescentes de la Comunitat de Sant Egidio en todo el mundo, denunció que los niños que han nacido o se han educado en España se encuentran al alcanzar los 16 años con las mismas dificultades que sus progenitores para seguir estudiando y trabajando en el país.
Merixell Téllez, miembro de la comunidad, subrayó el lema de la fiesta: "Ellos son de aquí, muchos ni siquiera han pisado nunca el país del que vinieron sus padres y atraviesan el periodo fundamental de crecimiento y formación de la personalidad bajo la condición de extranjeros en el país del que se sienten".
REFORMAS LEGALES
La asociación propone que los pequeños nacidos en España adquieran automáticamente la nacionalidad cuando su padre o su madre lleve dos años residiendo legalmente en el país. También sugiere que los menores que han llegado a España --a veces, por la reagrupación familiar--, han terminado la educación obligatoria y han aprendido la lengua (muchos solo conocen el idioma propio a través de sus padres) puedan obtener la nacionalidad española justificando su asistencia a la escuela durante un periodo mínimo de seis años.
Es una situación similar estaría Miguel Rodríguez, un ecuatoriano de 17 años que lleva cuatro viviendo en España, y que tiene muy claros los motivos por los que quiere obtener la nacionalidad. "Quiero estudiar medicina", afirma, y para ir a la universidad necesita tener la nacionalidad o acogerse a un convenio internacional que se lo permita. Tampoco quiere tener miedo de que un día, al volver de Ecuador, le impidan entrar en España.
Las posibilidades de obtener la nacionalidad de los niños que nacen en España de padres extranjeros o de los menores inmigrantes pasa, primero, por que sus progenitores regularicen su situación. Y los adultos que no provienen de países con especial vinculación con España --como sí la tienen los iberoamericanos, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial, Portugal y sefardís-- deben residir regularmente aquí al menos 10 años para poder adquirir la tan ansiada nacionalidad.
Carolina Abadía
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