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El Ayuntamiento de Roma tiene registradas a casi 1.000 personas como residentes en la vía Modesta Valenti. Todas ellas son pobres y sin domicilio fijo. Como Adriano, que tiene nombre de emperador. Su jornada transcurre cerca de la célebre columna de Trajano, y usa un banco de mármol travertino como mesa, cama y sala de estar.
Unas 7.000 personas duermen en las calles de Roma o en centros de acogida. En su mayoría carecen de domicilio, pero tienen un DNI. La vía Modesta Valenti, creada en el 2002, se inventó para ellos. Es una calle inexistente en el mapa, pero que permite fijarles un domicilio válido a todos los efectos administrativos y electorales. Una solución a la que han recurrido también Bolonia con la calle Sin Techo, Verona con la calle Hospitalidad y Turín con la calle Casa Municipal. En Florencia les han puesto a disposición un apartado de correos, donde les guardan las cartas hasta nueve meses. Además de mesa, cama y sala de estar, Adriano tiene ahora también un domicilio. Virtual.
170 páginas
Adriano es un cliente de la guía que cada año brinda la Comunidad de San Egidio, que días atrás presentó la edición para el 2008. Saldrá también, adaptada, en Barcelona y París. Son 170 páginas con más de 500 direcciones útiles para quienes, careciendo de casa, quieran ducharse, comer y tal vez dormir. La que algunos llaman guía Michelin de los pobres va acompañada de un mapa indestructible de la ciudad y contiene las direcciones de supervivencia, pero también indica los lugares bellos para visitar.
La guía tiene también en cuenta por primera vez a quienes, sin ser pobres, están en el umbral de la pobreza. Como Benito, que no alcanza el fin de mes con su trabajo como carpintero de barrio y vuelve cada noche a un dormitorio público del ayuntamiento.
Delito y pobreza
En la presentación de la guía, Mario Marazziti, uno de sus patrocinadores, aprovechó la ocasión para explicar con los datos en la mano que la prensa debería darse un remezón de neuronas, porque alimenta "una alarma injustificada" sobre la inseguridad que producen a la población los vagabundos, los mendigos, los gitanos, los rumanos y en general los forasteros. "Si hay tantos inmigrados como italianos en las cárceles, no es por los crímenes cometidos sino por la marginación a la que están sometidos", dijo, ya que muchos cumplen prisión "solo" por falta de papeles. De los 90.174 presos que hay en Italia, 43.288 son extranjeros (47,7%) y el 16,4% de ellos han cometido delitos administrativos. El porcentaje de extranjeros regulares acusados de algún delito está entre el 6 y el 7%, igual que el de italianos.
En Italia hay oficialmente 2,9 millones de extranjeros regulares y entre 250.000 y 300.000 indocumentados. Los regulares aportaron el pasado año 57.765 hijos, el 10,3% de los nacimientos nacionales; 2,2 millones de ellos han cotizado al fisco y 2 millones están asegurados contra accidentes laborales. Paralelamente, Interior explica que en Italia hay menos delitos. Los robos han pasado de 99 por cada 10.000 habitantes (1992) a 37 (2006). Los tirones han caído un 6% y desde 1999 hasta hoy las casas saqueadas han bajado el 41%.
El caso de los rumanos
Marazziti aportó un dato soslayado por la prensa. Tras el asesinato en octubre de una italiana a manos de un rumano, se abrió la caza de gitanos y rumanos indistintamente, con expulsiones realizadas y otras, masivas, prometidas. La alarma se disparó porque, según la prensa, en un año había llegado la friolera de medio millón de rumanos. Sin embargo, el Instituto de Estadística ha explicado que efectivamente están, pero que llegaron a mitad de los 90, mientras que desde el 2005 muchos se han ido y ahora siguen yéndose gracias a que pueden circular libremente por la UE. "¡No desalojéis a los gitanos!", alertó Marazziti, porque "con estos desahucios se crea una alarma social que no se corresponde con una mayor inseguridad real" y, en cambio, "se ralentiza el mecanismo de la cohesión social".
Rossend Domènech
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