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Cada vez hay más pobres y más personas se quedan sin techo por diferentes motivos. La pérdida de un trabajo, un desalojo, una ruptura familiar o el caer en una drogodependencia son algunas de las principales causas que llevan a un individuo a verse abocado a dormir al raso, una situación en la que están entre 1.000 y 1.500 ciudadanos en la capital catalana, según estimó ayer la Comunidad de San Egidio. Otros miles tienen techo pero no les llega ni para comer. Prueba de ello son los 1.400 menús que se sirven cada día en comedores sociales de Barcelona, al margen del reparto de bocadillos que se lleva a cabo en varias parroquias, la distribución ambulante de cenas que realiza este grupo católico o la dispensación de alimentos por parte de oenegés.
No todas las personas sin recursos saben adónde pueden acudir para cubrir sus necesidades básicas. Por eso, la Comunidad de San Egidio ha revisado su popular guía Michelin para pobres y ha actualizado el directorio de centros de Barcelona en los que se ofrece ayuda, pública, privada o concertada. Se trata de la quinta edición del libro de bolsillo ¿Dónde comer, dormir, lavarse?, que, además de estos servicios, facilita a los pobres la dirección de centros sanitarios, de acogida y orientación, lugares donde pueden cambiarse de ropa, recibir asistencia social, tramitar ayudas económicas o hacer cursos de formación profesional, así como teléfonos de emergencia y un plano del metro.
VARIOS IDIOMAS
La guía está editada en catalán y castellano pero tiene apartados en inglés, francés y árabe para hacer más accesible la información a los foráneos que viven en la calle, un colectivo que, según alertó Raquel Sancho, coordinadora de la comunidad, está aumentando.
"En los últimos años, por la crisis de estado del bienestar, está empeorando la situación y crece el número de personas sin hogar, especialmente inmigrantes, algunos de los cuales aceptan esta situación como una primera etapa hasta encontrar un empleo", alertó. También señaló que cada vez hay más jóvenes nómadas viviendo en las calles de la ciudad, especialmente en el distrito en el que más trabaja esta organización, Ciutat Vella, como publicó ayer EL PERIÓDICO, y en el Eixample.
La publicación, que se distribuirá en los centros y parroquias que tratan con este colectivo, y no solo a pobres, ya que pretende ser una herramienta útil para todo aquel que quiera ser solidario, según explicó Sancho, recoge en sus 200 páginas cerca de un centenar más de direcciones que en la edición del 2007, con un total de 623. Esto se traduce en que ha habido un aumento de servicios y centros para pobres, tanto públicos como privados.
No obstante, una de las necesidades más básicas, el dormir bajo un techo, no está cubierto, ya que el municipio dispone de 716 plazas de titularidad pública para indigentes que quedan lejos de las cifras que maneja esta organización, entre 1.000 y 1.500. Una cantidad que incluso el propio ayuntamiento eleva, ya que en el último cómputo anual reconoció haber detectado en las calles a unas 3.200 personas con diferentes grados de marginación, 900 de ellas, con una grave exclusión y viviendo de forma estable al raso.
Rosa Mari Sanz
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