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El martes último, la Comunidad de San Egidio organizó una vigilia de oración "en recuerdo de quienes en estos últimos años han ofrecido su vida por el Evangelio".
Esta comunidad, iniciada en Roma hace 40 años, desea difundir el conocimiento de mártires y testigos de la fe que dieron su vida, como un patrimonio de la Iglesia Católica y de diversas confesiones cristianas.
Con silencio, oración y encendido de velas, se celebró aquí en la basílica del Espíritu Santo, en el barrio de Palermo. Se recordó, entre otros, al obispo católico caldeo de Mosul, Irak, Faraji Raho, secuestrado el 29 de febrero último al concluir un vía crucis en la iglesia del mismo nombre, del Espíritu Santo, de esa ciudad; apareció muerto días después. El cardenal Jorge Bergoglio habló del martirio y, reconociendo la propia debilidad, pidió la gracia de enfrentar con coraje la tribulación.
Entre otros, leyeron intenciones los arzobispos ortodoxos Siluan Muci, de Antioquía, y Tarasios, griego; el hermano Domingo, de los Pequeños Hermanos de Charles de Foucauld; el ex embajador ante la Santa Sede Carlos Custer; Marcelo Figueroa, de la Sociedad Bíblica; Carlos Caramutti, bautista, y dirigentes de varias entidades católicas. El secretario de Culto, Guillermo Oliveri, representó a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, por expresa voluntad de ella. Hace dos años, inesperadamente, el presidente Néstor Kirchner se hizo presente en un acto similar en la iglesia San Patricio, de los Palotinos, en el que cruzó un breve saludo con Bergoglio. Como aquella vez, se recordó a los cristianos muertos en la ex Unión Soviética y en el Tercer Reich; a los asesinados por odio a la fe en la Segunda República en España y en México en los años 20, y a los armenios muertos entre 1915 y 1918.
En su documentado libro El siglo de los mártires (2001), Andrea Riccardi, fundador de San Egidio, dice que detrás de muchas persecuciones había ideologías ateas, formas de idolatría del Estado, aunque no siempre. Pues muchas veces la violencia brutal se dirigió contra los cristianos tan sólo por motivos materiales: "Lo hizo la mafia: don Pino Puglisi, párroco de Palermo, fue asesinado por los mafiosos". El cardenal de Guadalajara, México, y el obispo de Cali, Colombia, fueron asesinados por narcotraficantes a quienes importunaba la acción de la Iglesia. En 2007 fueron asesinados en México los padres Ricardo Junious y Fernando Sánchez, empeñados en contrarrestar la venta de droga a los jóvenes.
En su libro, Riccardi estima que a menudo los simples católicos o los religiosos forman un dique contra la injusticia y han sido eliminados por la resistencia que ofrecían. En el acto se rezó por Mauricio Silva, barrendero, de los hermanos de Foucauld, secuestrado aquí en junio de 1977.
En estos días, falleció en Buenos Aires Angélica Sosa de Mignone, fundadora de Madres de Plaza de Mayo, rezando mucho hasta sus últimos momentos, en una actitud de fe que signó toda su vida; fue católica militante y bregó por los derechos humanos. En mayo de 1976, un grupo armado, de particular, llevó de su casa a su hija Mónica, de 24 años, psicopedagoga, que desarrollaba una labor de catequesis y de promoción social en el Bajo Flores. Nunca apareció.
En tanto hoy se recordarán muertes y hechos de violencia alrededor del golpe de 1976, mañana, Día del Niño por Nacer, ante la basílica del Pilar, se rezará un rosario por la vida, a las 18.
Jorge Rouillon
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