Riccardi Andrea: en la web

Riccardi Andrea: en las redes sociales

change language
usted está en: home - oración - la oraci...ada día cómo contactarnosnewsletterlink

Ayuda a la Comunidad

  

La oración cada día


 
versión para imprimir

Icono del Santo Rostro
Iglesia de San Egidio - Roma

Memoria de santa Clara de Asís (1193-1253), discípula de san Francisco en el camino de la pobreza y de la simplicidad evangélica. Para los musulmanes empieza el mes del Ramadán.


Lectura de la Palabra de Dios

Aleluya, aleluya, aleluya.

Ustedes son una estirpe elegida,
un sacerdocio real, nación santa,
pueblo adquirido por Dios
para proclamar sus maravillas.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Mateo 18,15-20

«Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano. «Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. «Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»

 

Aleluya, aleluya, aleluya.

Ustedes serán santos
porque yo soy santo, dice el Señor.

Aleluya, aleluya, aleluya.

El Evangelio nos recuerda que la corrección y el perdón fraterno requieren una gran atención y sensibilidad. En efecto, existe una manera de no decir las cosas que no es respeto, sino indiferencia. Todo creyente tiene el deber de corregir a su hermano cuando se equivoca, del mismo modo que todos tienen el derecho de ser perdonados. Por desgracia vivimos en una sociedad que es cada vez más extraña al perdón, precisamente porque no conoce la deuda del amor. La palabra de Dios nos interroga profundamente. En un mundo cada vez más interdependiente y al mismo tiempo competitivo hay que aprender que para ser realmente libre y para construir una sociedad digna, tenemos que hacernos esclavos del amor unos por otros. La utopía del respeto integral de los derechos de cada hombre y cada mujer pasa porque todos asumamos un único e imprescindible deber: respetar el derecho del otro a ser amado. Este derecho enlaza con la consecución de una convivencia humana plenamente libre de amenazas externas e internas. La imagen perfecta de esta convivencia la encontramos en la unidad de los discípulos que rezan juntos. "Os aseguro que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos". Estas palabras también manifiestan un fuerte compromiso. El acuerdo de los discípulos para pedir alguna cosa, sea cual sea, vincula a Dios mismo a concederla. Dios da a los hombres unidos en una única voluntad un poder inmenso. Y si no es así debemos cuestionar nuestra manera de rezar, tal vez viciada en su raíz por individualismos e indiferencias. Si nuestra oración no parece obtener respuesta es porque no nos hemos cuestionado suficientemente sobre nuestro prójimo, sobre los necesitados, sobre los que esperan que alguien se acuerde de ellos.


11/08/2010
Memoria de los santos y de los profetas


Agenda de la semana
JUN
25
Domingo 25 de junio
Liturgia del domingo
JUN
26
Lunes 26 de junio
Memoria de los pobres
JUN
27
Martes 27 de junio
Memoria de la Madre del Señor
JUN
28
Miércoles 28 de junio
Memoria de los santos y de los profetas
JUN
29
Jueves 29 de junio
Memoria de los apóstoles
JUN
30
Viernes 30 de junio
Memoria de Jesús crucificado
JUL
1
Sábado 1 de julio
Vigilia del domingo
JUL
2
Domingo 2 de julio
Liturgia del domingo