change language
usted está en: home - oración - la oraci...ada día cómo contactarnosnewsletterlink

Ayuda a la Comunidad

  

La oración cada día


 
versión para imprimir

Icono del Santo Rostro
Iglesia de San Egidio - Roma

Recuerdo de santa Escolástica (+547 ca.), hermana de san Benito. Con ella recordamos a las ermitañas, las monjas y las mujeres que siguen al Señor.


Lectura de la Palabra de Dios

Aleluya, aleluya, aleluya.

Este es el Evangelio de los pobres,
la liberación de los prisioneros,
la vista de los ciegos,
la libertad de los oprimidos.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Salmo 31 (32), 1-2.5-7

1 ¡Dichoso al que perdonan su culpa
  y queda cubierto su pecado!

2 Dichoso el hombre a quien el Señor
  no le imputa delito,
  y no hay fraude en su interior.

5 Reconocí mi pecado
  y no te oculté mi culpa;
  me dije: «Confesaré
  al Señor mis rebeldías».
  Y tú absolviste mi culpa,
  perdonaste mi pecado.

6 Por eso, quien te ama te suplica
  llegada la hora de la angustia.
  Y aunque aguas caudalosas se desborden
  jamás le alcanzarán.

7 Tú eres mi cobijo,
  me guardas de la angustia,
  me rodeas para salvarme.

 

Aleluya, aleluya, aleluya.

El Hijo del hombre,
ha venido a servir,
quien quiera ser grande
se haga siervo de todos.

Aleluya, aleluya, aleluya.

El salmo 31 refiere la oración de quien vive en una condición de pecado no perdonado. ”Guardaba silencio y se consumía mi cuerpo, cansado de gemir todo el día, pues descargabas día y noche tu mano sobre mí; mi corazón cambiaba como un campo que sufre los ardores del estío” (vv. 3-4). Subrayando su silencio (“guardaba silencio”) el salmista nos recuerda el instinto que habita en cada uno de nosotros de esconder nuestro pecado a Dios, a los demás e incluso a nosotros mismos, pensando que así, si no lo apartamos, al menos lo suavizamos. El pecado no se puede apartar, se debe perdonar y borrar. Fingir no verlo, o peor, quererlo justificar, significa permanecer en la mentira, y la mentira hace vivir mal: pesa, aprisiona y reseca el alma. Se comprende el vínculo que el salmista pone entre el pecado y la enfermedad que nos sobreviene. El pecado –parece sugerir el salmista- no es una realidad abstracta y vacía; por el contrario, incide sobre la vida, condiciona los comportamientos, aprisiona el corazón. Por eso no es posible apartarlo sin el perdón y el cambio del corazón. Por ello el salmista se dirige a Dios: “Reconocí mi pecado y no te oculté mi culpa” (v. 5). Si la mentira reseca el corazón, la sinceridad ante Dios lo hace revivir: no debes fingir más ante ti mismo, ni ante Dios ni ante los demás, y te sentirás libre. Reconocer el propio pecado y confesarlo a Dios no es un gesto humillante sino un acto de veracidad; no disminuye la propia dignidad sino que la exalta. Pedir perdón no es una fría humillación, y ni siquiera un menoscabo para la dignidad; al contrario, es reconocer al Señor como un Padre que comprende la fragilidad de sus hijos y que perdona con generosidad: “Me dije: «Confesaré al Señor mis rebeldías». Y tú absolviste mi culpa, perdonaste mi pecado” (v. 5). El salmista, que ha vivido la experiencia del pecado y de la consiguiente vida mentirosa y triste, con el perdón reencuentra la libertad. Desde el principio afirma: “¡Dichoso al que perdonan su culpa y queda cubierto su pecado! Dichoso el hombre a quien el Señor no le imputa delito, y no hay fraude en su interior” (vv. 1-2). Todos somos pecadores, pero lo peor es fingir no serlo. Esta conciencia impulsó a la Iglesia, ya desde el siglo VI, a incluir este salmo entre los llamados penitenciales, un grupo de oraciones que ha acompañado la conversión de tantos hombres y mujeres que se han confiado a la misericordia de Dios, mucho más grande que nuestros pecados.


10/02/2017
Memoria de Jesús crucificado


Agenda de la semana
DIC
10
Domingo 10 de diciembre
Liturgia del domingo
DIC
11
Lunes 11 de diciembre
Memoria de los pobres
DIC
12
Martes 12 de diciembre
Memoria de la Madre del Señor
DIC
13
Miércoles 13 de diciembre
Memoria de los santos y de los profetas
DIC
14
Jueves 14 de diciembre
Memoria de la Iglesia
DIC
15
Viernes 15 de diciembre
Memoria de Jesús crucificado
DIC
16
Sábado 16 de diciembre
Vigilia del domingo
DIC
17
Domingo 17 de diciembre
Liturgia del domingo