change language
usted está en: home - oración - la oraci...ada día cómo contactarnosnewsletterlink

Ayuda a la Comunidad

  

La oración cada día


 
versión para imprimir

Icono del Santo Rostro
Iglesia de San Egidio - Roma


Lectura de la Palabra de Dios

Aleluya, aleluya, aleluya.

Yo soy el buen pastor,
mis ovejas escuchan mi voz
y devendrán
un solo rebaño y un solo redil.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Salmo 84 (85), 9-14

9 Escucharé lo que habla Dios.
  Sí, el Señor habla de futuro
  para su pueblo y sus amigos,
  que no recaerán en la torpeza.

10 Su salvación se acerca a sus adeptos,
  y la Gloria morará en nuestra tierra.

11 Amor y Verdad se han dado cita,
  Justicia y Paz se besan.

12 Verdad brota de la tierra,
  Justicia se asoma desde el cielo.

13 El Señor mismo dará prosperidad,
  nuestra tierra dará su cosecha.

14 Justicia marchará ante él,
  con sus pasos le abrirá camino.

 

Aleluya, aleluya, aleluya.

Les doy un mandamiento nuevo:
que se amen los unos a los otros.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Hoy oramos con la segunda parte del Salmo 84. Es un salmo que refleja la alegría del momento de retorno del exilio babilonio: «Propicio has sido, Señor, con tu tierra, has cambiado la suerte de Jacob» (v. 2), aunque puede referirse a cualquier situación de retorno a una nueva vida tras calamidades como las guerras, las epidemias o las carestías. El pueblo de Israel en aquellos momentos ayunaba, se vestía con sacos y se echaba ceniza sobre la cabeza, porque pensaba que de ese modo el Señor borraría su pecado y daría a todos una vida llena de paz. El creyente sabe que Dios no le abandona. Todas las páginas de las Sagradas Escrituras narran la fidelidad y la bondad del Señor por su pueblo, incluso cuando este se aleja de la alianza para seguir a otros dioses. La fe de Israel se asienta en esta fidelidad inquebrantable de Dios. El Señor llega a borrar e incluso a olvidar el pecado de su pueblo: «Has quitado la culpa de tu pueblo, has cubierto todos sus pecados» (v. 3). El creyente sabe que Dios, en su amor fiel, guía la historia hacia la salvación, y dirigiéndose a Dios puede decirle: «Dios salvador nuestro» (v. 5). El pecado, efectivamente, no es más que intentar buscar la salvación fuera de Dios, mientras que la conversión es volver a confiar en Dios. Las palabras de este salmo cobran mucho sentido si nos fijamos en la triste situación actual del mundo, donde aumentan las obcecaciones, las desconfianzas, las injusticias y los conflictos. Y los creyentes escuchamos la exhortación del salmista: «Escucharé lo que habla Dios. Sí, el Señor habla de futuro para su pueblo y sus amigos, que no recaerán en la torpeza» (v. 9). Ahora más que nunca oímos el fragor de los conflictos. Por eso es necesario apresurar la llegada de la paz. El salmista nos da también a nosotros su visión: «Amor y Verdad se han dado cita, Justicia y Paz se besan; Verdad brota de la tierra, Justicia se asoma desde el cielo» (vv. 11-12). Hoy, por desgracia, parece que sucede justo lo contrario. Es rara la verdad –¡cuánta mentira hay!–, y más raro aún es el amor. E incluso cuesta pensar en el «beso» entre la justicia y la paz. Parece que crece cada vez más la distancia entre los ricos y los pobres, que son cada vez más pobres. Y es evidente que no es la «Gloria del Señor», la que habita en la tierra. Más bien parece que la tierra esté habitada por la dictadura de un materialismo que arrastra a los pueblos. Hace falta que los creyentes invoquen con insistencia la paz y que con generosa creatividad recorran los caminos del mundo para intentar desarmar a los violentos y para crear en todas partes encuentros de diálogo y puentes de paz. El salmista canta: «con sus pasos le abrirá camino» (v. 14). Que los creyentes sigan los pasos del Señor. Podríamos decir que el Señor nos ha confiado también a nosotros –con todas nuestras fragilidades, y también con toda su ayuda– el camino de la paz. Acojamos su invitación, sabiendo que en eso encontramos nuestra dicha, como dijo el mismo Jesús: «Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9).


15/06/2017
Memoria de la Iglesia


Agenda de la semana
DIC
10
Domingo 10 de diciembre
Liturgia del domingo
DIC
11
Lunes 11 de diciembre
Memoria de los pobres
DIC
12
Martes 12 de diciembre
Memoria de la Madre del Señor
DIC
13
Miércoles 13 de diciembre
Memoria de los santos y de los profetas
DIC
14
Jueves 14 de diciembre
Memoria de la Iglesia
DIC
15
Viernes 15 de diciembre
Memoria de Jesús crucificado
DIC
16
Sábado 16 de diciembre
Vigilia del domingo
DIC
17
Domingo 17 de diciembre
Liturgia del domingo