change language
usted está en: home - oración - la oraci...ada día cómo contactarnosnewsletterlink

Ayuda a la Comunidad

  

La oración cada día


 
versión para imprimir

Icono del Santo Rostro
Iglesia de San Egidio - Roma

Recuerdo de san Benito (†547), padre de los monjes de Occidente, a los que guía con la regla que lleva su nombre.


Lectura de la Palabra de Dios

Aleluya, aleluya, aleluya.

El Espíritu del Señor está sobre ti,
el que nacerá de ti será santo.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Juan 15,1-8

«Yo soy la vid verdadera,
y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto,
lo corta,
y todo el que da fruto,
lo limpia,
para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios
gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros.
Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo,

si no permanece en la vid;
así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid;
vosotros los sarmientos.
El que permanece en mí y yo en él,
ése da mucho fruto;
porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí,
es arrojado fuera, como el sarmiento,
y se seca;
luego los recogen, los echan al fuego
y arden. Si permanecéis en mí,
y mis palabras permanecen en vosotros,
pedid lo que queráis
y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está
en que deis mucho fruto,
y seáis mis discípulos.

 

Aleluya, aleluya, aleluya.

He aquí Señor, a tus siervos:
hágase en nosotros según tu Palabra.

Aleluya, aleluya, aleluya.

La Iglesia recuerda hoy a san Benito de Nursia, padre del monaquismo occidental. Cuando todavía era joven se fue de su tierra natal, donde probablemente conoció a algunos de los numerosos monjes orientales que había en la zona, y se instaló en Roma para realizar sus estudios. Según la tradición, su casa estaba en Trastevere, donde hoy se levanta una iglesia en recuerdo suyo. Benito se fue pronto de Roma para retirarse en lugares apartados, cerca de Subiaco. Quería dedicar toda su vida a Dios. Rodeado por varios discípulos decidió ir a Montecassino, donde fundó un nuevo monasterio y escribió la conocida Regla en la que manifiesta su extraordinaria sabiduría humana y cristiana. La Regla se convirtió en el referente esencial de todo el monaquismo occidental. En el prólogo escribe: «Es necesario que constituyamos una escuela del servicio divino… A medida que se progresa en el camino de conversión y de fe, se avanza por la vía de los mandamientos con el corazón dilatado en la inexplicable dulzura del amor». Lo que afirma Benito no es válido solo para quien sigue el camino monástico sino también para quien vive la vida de cada día en el mundo. Todos necesitamos una disciplina, por tanto, una regla que nos impida ahogarnos en el día a día o quedar en manos de nuestras tradiciones naturales, de nuestro egoísmo, olvidando al Señor, olvidando escuchar su palabra, dejando de lado la oración y eludiendo el trabajo para transformar el mundo. Practicando esta «regla de vida» basada en la escucha del Señor crece en nosotros el hombre y la mujer espiritual. El discípulo es el creyente que se mantiene unido a la vid, como hemos escuchado en el Evangelio. Jesús continúa diciéndonos también a nosotros: «Yo soy la vid; vosotros los sarmientos», para que comprendamos el tipo de unión que debe existir entre él y nosotros. Un sarmiento vive y da fruto únicamente si permanece unido a la vid; si lo cortaran, se secaría y moriría. Estar unidos a la vid es, pues, fundamental para los sarmientos. Pero eso no se produce sin más, por casualidad. Es necesaria una disciplina, una regla, que nos ayude a no dejarnos arrastrar por los ritmos vertiginosos de la vida de cada día.


11/07/2017
Memoria de la Madre del Señor


Agenda de la semana
DIC
10
Domingo 10 de diciembre
Liturgia del domingo
DIC
11
Lunes 11 de diciembre
Memoria de los pobres
DIC
12
Martes 12 de diciembre
Memoria de la Madre del Señor
DIC
13
Miércoles 13 de diciembre
Memoria de los santos y de los profetas
DIC
14
Jueves 14 de diciembre
Memoria de la Iglesia
DIC
15
Viernes 15 de diciembre
Memoria de Jesús crucificado
DIC
16
Sábado 16 de diciembre
Vigilia del domingo
DIC
17
Domingo 17 de diciembre
Liturgia del domingo