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La iglesia de San Calisto en Roma abre para hospedar a personas sin hogar por la noche. No olvidemos a los últimos en el corazón de la pandemia

21 Diciembre 2020 - ROMA, ITALIA

#NavidadParaTodos

En vísperas de una Navidad que debe ser para todos

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Como en los últimos cinco años, también en esta Nochebuena y al comienzo de la temporada de frío, se reabre la iglesia de San Calisto en el Trastevere. Su apertura se hará para a personas sin techo durante la noche. La acogida, por parte de la Comunidad de Sant’Egidio, es aún más necesaria este invierno por la emergencia dictada por la pandemia. Los que no tienen casa deben estar más protegidos y acogidos que nunca, en una ciudad que, como Roma, aún tiene demasiada gente sin un techo para pasar la noche.

 

Por ello, respetando los criterios de distanciamiento impuestos por las medidas anti-Covid - y con tampones preventivos gracias a un convenio entre Sant'Egidio y el hospital San Giovanni-Addolorata - se ha vuelto a abrir este espacio nocturno, que se suma a las iniciativas que ya ofrece la Comunidad. Una elección que llega en vísperas de la #Navidadparatodos lanzada por Sant’Egidio para no olvidar a nadie en el corazón de la pandemia.

 

La iglesia es un antiguo lugar de culto, construido alrededor del pozo donde fue martirizado el Papa Calisto I en el 222. El edificio actual es del siglo XVII. Es una rectoría propiedad de la Santa Sede, vinculada a la Parroquia de Santa María en Trastevere y confiada a la Comunidad de Sant’Egidio.



La iglesia de San Calisto en Roma abre para hospedar a personas sin hogar por la noche. No olvidemos a los últimos en el corazón de la pandemia
La iglesia de San Calisto en Roma abre para hospedar a personas sin hogar por la noche. No olvidemos a los últimos en el corazón de la pandemia
La iglesia de San Calisto en Roma abre para hospedar a personas sin hogar por la noche. No olvidemos a los últimos en el corazón de la pandemia
La iglesia de San Calisto en Roma abre para hospedar a personas sin hogar por la noche. No olvidemos a los últimos en el corazón de la pandemia