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La toma de Kabul también nos afecta. Artículo de Andrea Riccardi en Famiglia Cristiana

19 Agosto 2021

Afganistán
Andrea Riccardi

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La toma de Kabul también nos afecta

Si vuelve el régimen que daba cobijo a Al Qaeda y a Bin Laden el mundo volverá a vivir la amenaza del terrorismo

En nuestro imaginario Afganistán era un país asiático lejano, rodeado por montañas, capaz de defenderse ferozmente de rusos e ingleses. En 1979 los soviéticos lo invadieron y empezó una dura guerra de diez años, que fue uno de los motivos de la crisis final de la URSS.

Estados  Unidos financiaban la resistencia afgana a los soviéticos, con el apoyo de extremistas islámicos de varios países (entre ellos estaba también Bin Laden). En los países musulmanes los "afganos" (así llamaban a los supervivientes de la guerra de Afganistán) fueron núcleos que comunicaron un modelo radical del islam. Los vi en Argel, barbudos, en los alrededores de una mezquita llamada "de los afganos", una antigua iglesia católica en el tiempo de la ocupación francesa.

Con la retirada de los soviéticos, después de otros episodios, los talibanes (llamados también "estudiantes del Corán") se impusieron con un emirato islámico de un integrismo inflexible. El mundo se sorprendió por la destrucción de las antiguas y gigantescas estatuas de los budas de Bamiyán, ídolos reprobables para los talibanes. Desde que se instauró el régimen talibán, Afganistán está más cerca.

Los afganos han huido y se han instalado en nuestros países. Han huido los que rechazan la ley islámica, los miembros de las minorías perseguidas y quien aspira a una vida libre. He conocido a algunos de ellos en Italia, tras un viaje casi siempre terrible. Gente con dignidad, con valentía, con distinción. Recuerdo a un hombre de etnia hazara, el 15% de los afganos, musulmanes pero chiíes (perseguidos por los talibanes). Lo llamaré Youssef. Siempre me ha impresionado su capacidad de integrarse en Italia y su dedicación en ayuda de los refugiados. Aunque todavía lleva a su país en el corazón.

Youssef me preguntaba hace poco: ¿qué sucederá en Afganistán? Todos saben que después del 11 de septiembre Estados Unidos, con el apoyo de una coalición, derrocaron el régimen de los talibanes, que daba cobijo a Al Qaeda y a Bin Laden. Han pasado veinte años en los que, a pesar de la inestabilidad política, ha habido un avance social y educativo. A pesar de la dura herencia cultural, la situación de la mujer ha evolucionado y las niñas han empezado a estudiar.

Italia ha ayudado a crear un nuevo Afganistán, acosado por la guerrilla talibán. 53 soldados italianos cayeron en el país.

¿Qué sucederá en Afganistán? En 2020 Trump, tratando con los talibanes, decide retirar las tropas. Biden lo confirma. Los aliados siguen sus pasos: tras veinte años también los italianos se van. Los talibanes reanudan la ofensiva. En pocos días, Herat, la tercera ciudad del país, sede de los soldados italianos, cayó en manos de los talibanes. El Gobierno y el ejército parecen no dominar la situación. ¿Las instituciones y las fuerzas armadas construidas a lo largo de veinte años se disolvían bajo la presión de los talibanes? Estos no dan ninguna garantía (como se ve por la violencia que siembran) de que dejarán en pie las conquistas civiles y políticas alcanzadas.

Con el régimen de los "estudiantes del Corán" todo retrocederá. Volverá el burka para las mujeres. Quien hable lenguas extranjeras tendrá motivos para preocuparse. Por eso muchos afganos han decidido irse del país. Los que colaboraron para la creación del nuevo Afganistán corren gran peligro.

Es justo que Italia se haga responsable de los que han trabajado con nuestras fuerzas armadas e instituciones. Al menos deberíamos acoger a los que huyen de la barbarie, después de que hubiéramos esperado con ellos un Afganistán libre. Si no, ¿qué hemos estado haciendo allí durante veinte años?

[Andrea Riccardi]

Artículo de Andrea Riccardi en Famiglia Cristiana del 22/8/2021

[Traducción de la redacción]