Fiesta de la transfiguración

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Primera Lectura

Daniel 7,9-10.13-14

Mientras yo contemplaba:
Se aderezaron unos tronos
y un Anciano se sentó.
Su vestidura, blanca como la nieve;
los cabellos de su cabeza, puros como la lana.
Su trono, llamas de fuego,
con ruedas de fuego ardiente. Un río de fuego corría
y manaba delante de él.
Miles de millares le servían,
miríadas de miríadas estaban en pie delante de él.
El tribunal se sentó,
y se abrieron los libros. Yo seguía contemplando en las visiones de la noche:
Y he aquí que en las nubes del cielo venía
como un Hijo de hombre.
Se dirigió hacia el Anciano
y fue llevado a su presencia. A él se le dio imperio,
honor y reino,
y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron.
Su imperio es un imperio eterno,
que nunca pasará,
y su reino no será destruido jamás.