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Arturo Sosa: «Juntos en la Iglesia en salida, con un espíritu apostólico alegre»

30 Octubre 2016 - ROMA, ITALIA

Iglesia

El nuevo prepósito de la Compañía de Jesús con la XXXVI Congregación general de jesuitas en la liturgia de S. Maria in Trastevere

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Arturo Sosa e Andrea Riccardi - Santa Maria in Trastevere"Gracias por habernos abierto de nuevo sus puertas y su corazón con simpatía. Juntos nos hemos encontrado en la Iglesia en salida, como dice el papa Francisco, y juntos vivimos un espíritu apostólico alegre", ha dicho el padre Arturo Sosa, el nuevo prepósito general de la Compañía de Jesús, que ayer celebró la liturgia en Santa Maria in Trastevere con la Comunidad de Sant'Egidio junto a unos cien miembros de la Compañía, que, provenientes de todo el mundo, están en Roma para los trabajos de la Congregación general.
Existe una larga historia de amistad entre la Compañía de Jesús y la Comunidad de Sant'Egidio. Es una historia hecha de «simpatía» y «muchas ocasiones de colaboración en el mundo», como destacó Andrea Riccardi, al dar la bienvenida al padre Sosa. "En 1975, cuando dábamos nuestros primeros pasos, vino a vernos el padre Arrupe.Tras aquella primera visita llegaron las de las Congregaciones generales que eligieron al padre Kolvenbach y luego al padre Nicolás», recordó Andrea Riccardi, que dijo que
'"el apostolado gratuito para comunicar el Evangelio" y el "servicio a la justicia" son los frutos que la Iglesia y el mundo esperan de la Compañía de Jesús.
Comentando el pasaje de Zaqueo del Evangelio de Lucas, el padre sosa afirmó que "aferrarse al dinero es una esclavitud que no vemos y que muchas veces justificamos; a veces incluso es una esclavitud que deseamos». Pero Zaqueo, «un hombre que se había enriquecido de manera deshonesta», demostró que estaba «abierto a otra posibilidad» e intentó ver a Jesús de cualquier manera, hasta el punto de subir a un árbol, «un gesto excesivo que podía hacerle parecer ridículo». «El encuentro con Jesús –terminó el padre Sosa– provocó en Zaqueo la conversión profunda, haciendo que estuviera disponible a encontrarse con los demás. Solo el hombre libre del apego al dinero es capaz de experimentar la fraternidad con quien está afligido por la pobreza o la guerra. Quien experimenta la misericordia de Jesús, como Zaqueo, se convierte en mensajero de la buena noticia".