Sant'Egidio. Sin ancianos no hay futuro: no a una sanidad selectiva

20 Mei 2020

There is no future without the elderly

Un llamado apremiante a re-humanizar nuestras sociedades realiza la Comunidad de Sant’Egidio, que, manifestando su dolor y preocupación por el elevado número de ancianos que han fallecido en estos meses, apela a todos ciudadanos e instituciones a "cambiar radicalmente de mentalidad" para impulsar nuevas iniciativas sociales y sanitarias a favor de la población anciana.

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Un llamado apremiante a re-humanizar nuestras sociedades realiza la Comunidad de Sant’Egidio, que, manifestando su dolor y preocupación por el elevado número de ancianos que han fallecido en estos meses, apela a todos ciudadanos e instituciones a "cambiar radicalmente de mentalidad" para impulsar nuevas iniciativas sociales y sanitarias a favor de la población anciana.
 

Ciudad del Vaticano

Dolor y preocupación por el elevado número de ancianos que han fallecido en estos meses manifiesta la Comunidad de Sant’Egidio, que con un llamamiento difundido a nivel internacional pide re-humanizar la sociedad e impulsar medidas sanitarias a favor de la población anciana.

Un peligroso modelo de sanidad selectiva

Con la constatación de la tendencia que ha surgido en muchos países de un “peligroso modelo” que fomenta una “sanidad selectiva”, los firmantes reafirman con fuerza “los principios de igualdad de tratamiento y de derecho universal a la asistencia sanitaria conquistados en los últimos siglos”.

La sanidad selectiva, señalan, considera “residual” la vida de los ancianos, y así, “su mayor vulnerabilidad, su avanzada edad y el hecho de que pueden ser portadores de otras patologías justificarían una forma de ‘elección’ a favor de los más jóvenes y de los más sanos”.

La idea de sacrificar vidas en beneficio de otras

“Las dramáticas” cifras de muertos durante la pandemia del covid-19 en las residencias para ancianos “hacen estremecer”, se lee en el escrito. Se está abriendo paso la idea “de que se pueden sacrificar sus vidas en beneficio de otras”.

El papa Francisco – recuerdan – lo define como "cultura del descarte": privar a los ancianos del derecho a ser considerados personas relegándolos a ser solo un número y, en algunos casos, ni siquiera eso.

“Resignarse a una solución de este tipo es humana y jurídicamente inaceptable. Lo es no solo según una visión religiosa de la vida sino también según la lógica de los derechos humanos y de la deontología médica”.

No hay “estado de necesidad” que legitime la sanidad selectiva

Es una “barbaridad”, afirma con fuerza el comunicado, “la tesis de que una menor esperanza de vida comporta una reducción ‘legal’ del valor de dicha vida. Y “que eso se produzca a través de una imposición (del Estado o de las autoridades sanitarias) ajena a la voluntad de la persona, representa un intolerable atropello añadido de los derechos de la persona”.

Que se desate una “revuelta moral”

La aportación de los ancianos sigue siendo objeto de importantes reflexiones en todas las culturas y es “fundamental” en la trama social de la solidaridad entre generaciones, afirma Sant’Egidio, que “con la esperanza de que se desate una revuelta moral” que cambie la dirección en la atención sanitaria a los ancianos, y para que estos, “sobre todo los más vulnerables”, jamás sean considerados un peso, o “aún peor, inútiles”, invitan a leer y a firmar el llamamiento

“Es el momento de dedicar todos los recursos que sean necesarios para proteger el mayor número de vidas posible y para humanizar el acceso a la atención sanitaria para todos. Que el valor de la vida sea siempre igual para todos. Quien rebaja el valor de la vida frágil y débil de los más ancianos, se prepara para desvalorar todas las vidas.”

(Leer el artículo en vaticannews.va)


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