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En todo el mundo, más
de
500 CIUDADES POR LA VIDA
iluminan un monumento-símbolo
CONTRA LA PENA DE MUERTE,
para declarar su adhesión a la iniciativa
NO
JUSTICE WITHOUT LIFE
La
Jornada Internacional “Ciudades por la Vida – Ciudades contra la
Pena de Muerte” recuerda el aniversario de la primera abolición
de la pena de muerte del ordenamiento de un Estado europeo, que
llevó a cabo el Gran Ducado de Toscana en 1786.
La
iniciativa –que llega este año a su quinta edición–
está promovida por la Comunidad de Sant’Egidio y cuenta con el
apoyo de las principales asociaciones internacionales de defensa
de los derechos humanos, reunidas en la World Coalition Against
the Death Penalty (entre las que figuran Amnistía Internacional,
Ensemble contre la Peine de Mort, International Penal Reform,
FIACAT, etc).
Roma,
Nápoles, Bruselas, Madrid, Ottawa, Berlín, Barcelona, Florencia,
Reggio Emilia, Venezia, Ciudad de México, Buenos Aires, Puerto
Rico, Austin, Dallas, Amberes, Viena, París, Copenhague,
Estocolmo, Bogotá, Santiago de Chile, Abidján, Lomé, Conakry,
Maputo, Windhoek, Dakar, Prage… 500 ciudades pequeñas y grandes
ya se han convertido en “Ciudades por la Vida – Ciudades contra
la Pena de Muerte”.
Todos sus monumentos simbólicos (el Coliseo de
Roma, la Plaza de Santa Ana de Madrid, el Obelisco central de
Buenos Aires, el Palacio de la Moneda de Santiago de Chile, el
Atomium de Bruselas, la Plaza del Rey de Barcelona, etc.) se
iluminarán y formarán un amplio frente moral mundial para pedir
que se paren todas las ejecuciones capitales.
La pena capital en el mundo se utiliza en un
número cada vez más reducido de países y dicha tendencia muestra
un comportamiento constante en el último cuarto de siglo. Sin
embargo anacrónicos reclamos a su reintroducción en Europa, o
justificaciones inaceptables a favor de su aplicación en Irak,
así como el largo camino todavía por recorrer para alcanzar su
abolición universal, requieren una tenaz y decisiva acción para
la afirmación de la civilización del derecho y de la defensa de
la dignidad del hombre.
Se han producido avances del frente abolicionista
entre la opinión pública y las clases dirigentes incluso en
países mantenedores, como Estados Unidos, donde se ha abierto un
amplio debate sobre la constitucionalidad de la inyección letal,
y en algunos importantes países de Asia (Taiwán y Corea del
Sur).
En Japón, un nutrido grupo de parlamentarios ha
propuesto una moratoria de las ejecuciones. Recientemente
incluso en China, país que ostenta el récord de ejecuciones (aproximadamente
unas 5.000 al año), se han producido movimientos importantes,
como la decisión del Tribunal Supremo de reservarse la potestad
de aplicar la pena capital, decisión que se espera que pueda
limitar el número de ejecuciones en un futuro próximo. Por otra
parte, hay que recordar la abolición aplicada en un país
importante como las Filipinas, donde la Presidenta Arroyo, con
el apoyo del Parlamento y de la Iglesia católica, anunció el fin
de las ejecuciones.
México, durante 2006, ha aprobado la muerte de la
pena capital, marcando un punto de no retorno decisivo para toda
América Central y Latina.
África,
a pesar de sufrir más que otros continentes por los conflictos y
la pobreza, se distingue por una tendencia positiva tanto en la
disminución constante del número de ejecuciones como en el
aumento de los países que aplican una moratoria de facto.
Antes de 2002 diez países africanos habían abolido de iure
la pena capital (Sudáfrica, Angola, Cabo Verde, Costa de Marfil,
Djibuti, Guinea-Bissau, Mauricio, Mozambique, Namibia y São Tomé
y Príncipe). Otros diez se consideran abolicionistas de facto
(Benín, Burkina Faso, República del Congo (Brazzaville), Gambia,
Madagascar, Mali, Níger, República centroafricana y Togo). En
más de la mitad de los países africanos nadie es ejecutado.
Incluso Liberia y Senegal forman parte desde hace unos años del
grupo de países abolicionistas, mientras que en el resto del
continente africano son varios los países que están haciendo
progresos significativos: Ruanda, Marruecos, Zambia y Malawi.
En esta dirección, se han abierto nuevas
estrategias y visiones comunes desde que se celebró el Congreso
“Africa for life”, que bajo iniciativa de la Comunidad de Sant’Egidio
reunió en Roma en noviembre de 2005 a doce ministros de justicia
del continente y a juristas y políticos europeos. África y las
ciudades africanas continuarán estando entre los protagonistas
de la próxima Jornada Mundial de las Ciudades por la Vida –
Ciudades contra la Pena de Muerte prevista para el 30 de
noviembre de 2006.
En esta Jornada, 500 ciudades por la vida se
unirán idealmente para manifestar codo con codo su NO conjunto a
la pena de muerte y para afirmar con su voz, la expresión de una
auténtica cultura y civilización de la vida. ¡No Justice Without
Life!
En la
página web www.santegidio.org se pueden encontrar todas las
indicaciones para aquellos que quieran que su ciudad se sume a
esta iniciativa. La misma página web muestra la lista
constantemente actualizada de las Ciudades por la Vida - Contra
la Pena de Muerte.
Igualmente, ofrece todas las imágenes y noticias
que llegan de dichas ciudades para hacer así visible su
compromiso en ocasión del 30 de noviembre. |