PAZ

En Kiev el trabajo humanitario de Sant’Egidio con los refugiados, los ancianos y las personas sin hogar es un signo de esperanza en los días oscuros de la guerra

En Kiev, en los dos centros que Sant'Egidio ha abierto en estos meses de guerra, se reparten 4000 paquetes de alimentos cada mes a familias desplazadas de las regiones orientales y meridionales del país.

Son parte importante del trabajo humanitario de la Comunidad: en toda Ucrania, cada mes se entregan 15.000 paquetes de alimentos, además de otros productos como medicamentos para los centros sanitarios y los hospitales o ropa y productos de higiene.

La guerra implica una grave crisis humanitaria que, por desgracia, como destacó recientemente Andrea Riccardi, recibe poca atención, pero que   para la Comunidad, se ha convertido en una preocupación prioritaria a nivel global Lee la entrevista del periódico Avvenire.

La ayuda concreta, escuchar, compartir el dolor, el apoyo humano, el respeto de la dignidad de toda persona y un clima distendido, favorecido por un sistema funcional de organización, son los ingredientes de los centros que han abierto en dos barrios de la periferia de la capital ucraniana:  Troeshina y  Darnitsa. Los coloreados locales de este último centro, que Andrea Riccardi visitó hace unos días, acogen a mujeres, a jóvenes y a niños que, provenientes de ciudades devastadas como Mariúpol, Bajmut, Jersón o Járkov, llegan con sus historias llenas de dolor.

No falta un espacio para que jueguen los niños, que también tienen la posibilidad de asistir a la Escuela de la paz que se hace entre semana. Y algunos días del mes el centro abre especialmente para los refugiados más ancianos.
Gracias a un sistema concertación de citas que evita las aglomeraciones, los desplazados que llegan al centro son acogidos por los miembros de Sant'Egidio. Muchos son ciudadanos de Kiev, pero otros muchos son desplazados, personas que tras haber recibido ayuda se han unido a la propuesta de sumarse al trabajo de solidaridad para ayudar también ellos a otros refugiados.

Y ese es un rasgo distintivo y original del trabajo humanitario de Sant'Egidio en Ucrania: la ayuda que llega de Italia y de otros países europeos sostienen una amplia movilización de energías humanas de los mismos ucranianos, que empezando por los miembros de Sant'Egidio pero con una participación cada vez mayor de otras personas, son protagonistas de una intensa y eficaz acción de resistencia a la guerra basada en la solidaridad.

Sant'Egidio en Kiev no ha olvidado en estos 15 meses de guerra a los pobres de la ciudad, con quienes les une una amistad de varias décadas. En primer lugar, los numerosos sintecho y ancianos pobres que acuden en masa a los repartos de alimentos por la calle –y que nunca se han interrumpido, ni siquiera durante las semanas de lucha armada por el control de la ciudad.

La casa de acogida que la Comunidad abrió durante la pandemia, donde conviven algunos hombres que vivían en la calle, se ha convertido en un refugio durante estos meses de guerra. La visita al centro de Darnitsa permitió conocer a los tres habitantes de esta casa de acogida, que hablaron de sus historias difíciles de vida en la calle y también agradecieron el calor con el que han sido acogidos por la Comunidad.

La guerra ha añadido un sufrimiento añadido sobre todo a los ancianos que viven en residencias y que ya habían sufrido enormemente con la pandemia. Andrea Riccardi visitó una, en el barrio de Lesnoy, donde la Comunidad presta servicio desde hace veinticinco años.  En estos meses, a las personas que vivían en el centro desde hacía tiempo, se les han sumado muchos evacuados de zonas de guerra. La Comunidad no ha dejado de visitar y ayudar regularmente a ninguno de ellos.
La alegría de este encuentro, en medio de unas vivencias llenas de dolor, suscitó palabras y sentimientos de esperanza. "Le pides a Dios: ¿por qué vivo? Tu camino son el amor, las mujeres y los hombres, la vida con ellos". En las palabras de esta poesía que compuso y recitó  una anciana, y que resonaba como una oración, se reflejaba el sueño de otra anciana de la residencia: la llegada de la paz con una gran fiesta de todos en Maidán, la plaza del centro de Kiev.