SOLIDARIDAD

Tras la devastación del ciclón Freddy en Malawi, la ayuda y el apoyo de Sant'Egidio continúan

En Malawi, con unas semanas de retraso, ha llegado el invierno. El viento barre pueblos y ciudades y lo cubre todo de tierra roja.

Los efectos del ciclón Freddy, que azotó duramente al país en marzo pasado, aún son evidentes, aunque los campamentos de desplazados casi han desaparecido. Las familias afectadas han encontrado soluciones más o menos temporales: algunos con parientes, los que pueden permitirse alquiler, los más apurados han acampado en refugios improvisados ​​cerca de sus antiguos hogares.

Hay dos emergencias principales en esta fase: la reconstrucción, que avanza con extrema lentitud, y la distribución de alimentos y artículos de primera necesidad.

El ciclón había azotado el país apenas unas semanas antes de la cosecha, destruyendo cultivos y llevándose animales de granja en distritos del sur del país. Hasta la próxima cosecha, que será a finales de marzo del próximo año, las condiciones de vida de muchas familias serán muy duras.

Por eso, Sant'Egidio no ha interrumpido la distribución de productos de primera necesidad a los sectores más vulnerables de la población. Gracias a la colecta realizada en Semana Santa entre todas las comunidades del mundo, fue posible continuar e intensificar la ayuda. Son meses intensos para ir al encuentro de los damnificados por el ciclón, llevar amistad y consuelo y repartir bolsas de comida y mantas.