PAZ

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Para la Comunidad de Sant'Egidio conflicto y pobreza están íntimamente ligados. Pero “la guerra es la madre de todas las pobrezas” y destruye el futuro de pueblos enteros. La población civil es la primera víctima del conflicto, porque se ve oprimida por los bandos en lucha. Entre los civiles, los más afectados son los pobres a los que nadie defiende, que muchas veces son víctimas de la violencia de ambas partes. Sant'Egidio tiene la convicción espiritual de que la guerra es un mal, de que no es un destino inevitable en la historia de la humanidad y de que la paz siempre es posible. Hay que buscar los caminos para alcanzarla, aunque estos sean tortuosos. La fuerza que sostiene los esfuerzos de la Comunidad es la voluntad de paz de pueblos rehenes de la guerra y de la violencia, que no encuentra cauce de expresión en la mediación política.

Del amor por los pobres nace el trabajo de la Comunidad a favor de la paz. Sant'Egidio dio sus primeros pasos en el escenario internacional a principios de los años ochenta, primero en Mozambique, donde una guerra civil había provocado un millón de muertos, y luego en todo el continente africano, en los Balcanes y en América Latina. En la actualidad el trabajo por la paz de la Comunidad no tiene fronteras.

Gracias a su trabajo, la Comunidad de Sant'Egidio se ha convertido en un sujeto internacional independiente y autorizado, reconocido y apreciado por varios estados y organizaciones internacionales. La Comunidad, a la que algunos han definido como la “ONU de Trastévere”, con su trabajo gratuito y desinteresado, ha acumulado credibilidad y capacidad de intervención en sectores generalmente reservados a políticos y diplomáticos, y ello sin estar formada por profesionales de la diplomacia sino por personas comprometidas en el diálogo a todos los niveles. Esta capacidad se ha formado a través de una red de contactos y de intercambios que han puesto en el centro de todos los esfuerzos los países en conflicto –especialmente a aquellos que han caído en el olvido– y los sueños y esperanzas de paz que surgen de todos los rincones de la tierra.