REJUGUETE

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"Había una vez una vela..." se lee un mural lleno de fotos de niños gitanos que se divierten derritiendo cera. "Había una vez un juguete,... lo abandonaron y ahora es un rejuguete".
El "Rejuguete" es el nombre de la iniciativa de venta de juguetes usados de las Escuelas de la Paz y de la Comunidad de Sant’Egidio que se organiza el mes de diciembre en muchas ciudades italianas y del resto del  mundo.

Los dos meses anteriores se recogen juguetes usados en las escuelas y por los barrios. Los niños y los adolescentes del movimiento llevan juguetes y piden a sus compañeros que lleven los juguetes que ya no utilizan.

Hay que reutilizar los juguetes porque los materiales plásticos de los que están hechos suelen ser contaminantes, por lo que hay que lograr que el juguete viva cuanto más tiempo posible, ya que cuando lo tiran a la basura, termina en una incineradora o en un vertedero, y así continúa contaminando el medio ambiente.
Desde 1998 los niños y los adolescentes de las Escuelas de la Paz impulsan esta iniciativa. Ellos mismos la difunden entre sus compañeros y con su entusiasmo han logrado que miles de personas ayudaran y recogieran más de siete mil juguetes.

"Hemos hablado del Rejuguete a nuestros compañeros del colegio, a los maestros, a nuestros amigos y hemos repartido octavillas. Luego hemos arreglado los juguetes, los hemos reparado, limpiado y hemos logrado restaurar unos seis mil juguetes. Si no lo hubiéramos hecho, habrían terminado en un vertedero", explican los niños a las personas que se paran en los puestos de venta y que, mientras compran, preguntan qué hay detrás de la iniciativa.
El principio es bien simple: no todo lo que ya no se utiliza debe acabar en la basura. Con un simple retoque un juguete viejo o un trozo de vela se pueden reciclar.

Todos pueden hacer algo por el Rejuguete. Incluso los niños gitanos, que no pueden llevar juguetes para reciclar, venden las velas que han hecho con cera reciclada, así como otros objetos que han construido ellos mismos. 
Con los dibujos de los niños más pequeños cada año se hace un calendario.

También hay un espacio de prueba donde los más pequeños pueden probar los juegos tranquilamente. Las calles se transforman en un pueblo donde los niños reparten invitaciones, piden a la gente que compre un rejuguete y explican el sentido de la iniciativa. Los tenderetes invaden las calles y los niños y adolescentes venden, aconsejan y explican. Una vez cerrada la venta, acompañan al comprador a la caja y a envolver el paquete (con papel reciclado, naturalmente). Muchísimas personas compran allí los regalos para la Navidad. Las canciones y la música de la "banda del País del Arco Iris" (integrada totalmente por niños y adolescentes) atraen a muchas personas.
Cada año se venden miles de juguetes. La iniciativa se repite cada año en muchas otras ciudades italianas y del resto de Europa, y es una oportunidad para que todos recuperen los juguetes.