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REFORMA

March 23 2014

Propone Riccardi fomentar educación y trabajo

‘Urge crear la paz’

Convoca teólogo a ayudar a pobres y a formar a jóvenes contra la violencia

 
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A los 18 años fundó la Comunidad de Sant’Egidio, en Roma, con el deseo de cambiar el mundo. 

Hoy, a sus 64 años, Andrea Riccardi no ha abandonado su sueño y, si tuviera que escoger un deseo, pediría “que los cristianos se despierten un día siendo amigos de los pobres”.

Historiador,  teólogo, escritor  y alguna vez candidato al Premio Nobel de la Paz, el italiano visitó México para acudir a las Comunidades de Sant’Egidio establecidas en la Ciudad de México, Puebla y Guadalajara.

En ellas se trabaja por el desarrollo de niños y ancianos que viven en pobreza. La comunidad está conformada por más de 80 mil laicos católicos y tiene presencia en 73 países de Europa, África, América y Asia.

Entre sus labores ha contribuido  a la paz en Mozambique, al  n de la guerra civil en Guatemala, a la reuni  cación de Costa de Mar  l y  a poner en marcha un programa e caz para tratar el sida en África.

El deseo de cambiar el mundo, asegura Riccardi, se mantiene. “Buscamos cambiar el mun- do desde México a África, hasta Europa e Indonesia”. Para el teólogo, la violencia está ligada con la pobreza. En México, detalla, la violencia que se vive es una forma de guerra. Asegura que no es sólo un problema de orden público que tiene que ver con criminalidad. 

“México vive una guerra civil con intereses muy fuertes que permea en la población y que signi  ca la opresión de cientos de miles de personas”, considera. “En México es urgente hacer una labor de paz, lo primero es la educación de la gente”, señala el también escritor. Advirtio  sobre el riesgo de que los jóvenes sientan  admiración por quienes ejercen la violencia. “Aquí hay un gran compromiso de educación en las manos de la Iglesia y de toda la sociedad. “También hay que ayudar a la gente a no estar sola, porque las ma as ofrecen una red social a los pueblos desorientados. Éste es un reto nuevo para la paz en el siglo 21”, agrega. El fondo del problema, insiste, es la pobreza. “Hay miles de personas que sufren pobreza extrema, y no hablo sólo de África; hablo de países más desarrollados como México o Brasil, y también en nuestros países europeos, con las crisis económicas mu- chas personas han caído en la pobreza.  Si queremos la paz, tenemos que luchar contra la pobreza”, explica. —¿Cómo? ¿Por dónde empezamos?  “Dialogando, proporcionando a la gente pobre no sólo limosna para tranquilizar nuestra conciencia, sino pensando en el futuro, dándoles un nombre, oportunidad de ir a la escuelay de trabajar. “Y apostándoles a los jóvenes. Necesitamos una generación joven con conocimiento claro de sus necesidades, y de las de todos. Los jóvenes pueden ser profetas si se hacen amigos de Dio y aprenden a vivir en paz. 

  

Paloma Villanueva