Liturgia del domingo

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Primera Lectura

Isaías 62,1-5

Por amor de Sión no he de callar,
por amor de Jerusalén no he de estar quedo,
hasta que salga como resplandor su justicia,
y su salvación brille como antorcha. Verán las naciones tu justicia,
todos los reyes tu gloria,
y te llamarán con un nombre nuevo
que la boca de Yahveh declarará. Serás corona de adorno en la mano de Yahveh,
y tiara real en la palma de tu Dios. No se dirá de ti jamás "Abandonada",
ni de tu tierra se dirá jamás "Desolada",
sino que a ti se te llamará "Mi Complacencia",
y a tu tierra, "Desposada".
Porque Yahveh se complacerá en ti,
y tu tierra será desposada. Porque como se casa joven con doncella,
se casará contigo tu edificador,
y con gozo de esposo por su novia
se gozará por ti tu Dios.