Memoria de la Iglesia

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Lectura de la Palabra de Dios

Aleluya, aleluya, aleluya.

Yo soy el buen pastor,
mis ovejas escuchan mi voz
y devendrán
un solo rebaño y un solo redil.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Hechos de los Apóstoles 9,1-2

Entretanto Saulo, respirando todavía amenazas y muertes contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que si encontraba algunos seguidores del Camino, hombres o mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusalén.

 

Aleluya, aleluya, aleluya.

Les doy un mandamiento nuevo:
que se amen los unos a los otros.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Lucas presenta la conversión del apóstol llamándolo Saulo; más adelante veremos que también tiene el nombre de Pablo (Hch 13,19), y desde aquel momento los Hechos utilizarán siempre ese nombre. Llamándolo Saulo el autor quizás quiere destacar el clima de persecución que estaba sufriendo la comunidad cristiana, como en el martirio de Esteban, cuando «Saulo aprobaba su muerte» (8,1). El mismo Pablo lo reconocerá más adelante: «Yo perseguí a muerte a este Camino, encadenando y encarcelando a hombres y mujeres» (Hch 22,4). No actuaba en su nombre, sino como plenipotenciario de las más altas autoridades judías. Y cuando lo arrestan, el apóstol reivindicará su plena pertenencia al pueblo de Israel exclamando: «Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero educado en esta ciudad e instruido a los pies de Gamaliel en la exacta observancia de la Ley de nuestros antepasados» (Hch 22,3). En el lenguaje de hoy diríamos que se deja llevar por una especie de fundamentalismo fariseo que lo ciega hasta el punto de llevarlo a destruir a aquel primer grupo de seguidores de Jesús. Su mirada, cegada por el odio, lo lleva a Damasco, donde florecía una numerosa colonia judía cuyos miembros se sentían tentados de seguir «el camino» de Jesús. Pablo quería erradicar por completo el grupo de los discípulos. En realidad, Jesús, que es «camino, verdad y vida», estaba esperando a Saulo en el camino de Damasco para atraerlo hacia él.